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Remontó una desventaja de 12 puntos en el acto final, marró una última posesión para ganar y Yusta dio la victoria a los de casa sobre la bocina
03 feb 2024 . Actualizado a las 20:57 h.El Breogan sufrió otro final cruel en Zaragoza. Cuando parecía que tenía el partido perdido echó mano de su casta, remontó una desventaja de 12 segundos y gozó de un ataque de 14 segundos para ganar del partido, pero McLemore no estuvo fino en la gestión, cometió campo atrás y pemitió un ataque de poco más de 2 segundos al rival, que agarró el triunfo con una canasta de Yusta sobre la bocina.
El choque era de alto voltaje y el primer equipo que lo acusó fue el de casa. En el Breo también fueron manifiestos los nervios en la puesta en escena, pero no le impidieron protagonizar el primer demarraje y obtener una renta de siete puntos (3-10), con cinco consecutivos de Martynas Sajus en el poste bajo. Los de Porfirio Fisac enseguida espabilaron y, ya sin Toni Nakic en cancha —el breoganista se fue al banquillo muy pronto con dos faltas personales—, consumaron un parcial de 8-1 para devolver las tablas al electrónico. Encontrar el orden estaba entre los objetivo. El partido discurría entre el alboroto y eran los de Mrsic los que mejor se adaptaban al escenario. Apareció McLemore y el Breo volvió a dar otra buena zancada. Dos tiros libres del escolta estadounidense y un triple de Juan Fernández daban una confortable ventaja a los celestes al término del primer cuarto: 11-17.
El primer tiempo muerto del encuentro tuvo que pedirlo Veljko Mrsic por la floja reanudación del partido por parte de su equipo. Parcial de 8-0 y primera ventaja para el Zaragoza (19-17) en el encuentro. Se habían gastado cuatro minutos y el Breo aún no había subido más puntos a su cuadrícula. Mencía estiró el parcial abierto (11-0) y Nakic, con un triple, acabó con la sequía de su equipo antes de volver al banquillo con tres faltas personales. Seguía el caos. Faltaba claridad y las imprecisiones se sucedían en uno y otro campo. En el bando breoganista, Mrsic optó por dar la batuta a Erik Quintela y fue McLemore el que convirtió la segunda canasta del Breo en el segundo período. Apenas quedaba minuto y medio para el descanso. El marcador volvió a igualarse (28-28) con una nueva canasta de la estrella breoganista, sin apenas descanso después de un viaje de más de 15 horas desde Estados Unidos, y McFadden replicó en la última posesión con un triple para establecer el 31-28. El resultado era lo mejor describía lo que estaba siendo el partido. Muchos errores, poca puntería y exceso de ansiedad por parte de unos y otros.
El exbreoganista Emir Sulejmanovic estrenó su cuenta en el arranque de la tercera manga y el Breo respondió con un par de triples de Momirov que volvían a ponerlo por delante (33-34). La tensión iba en aumento. Sulejmanovic machacó el aro, se lo restregó a Sergi García y Juan Fernández le recriminó el gesto lanzándole el balón a la espalda. Técnica para el pívot argentino y apagón de los lucenses. El derrumbe de los hombres de Mrsic fue estrepitoso. Y de él sacó tajada el Zaragoza con un parcial de 14-0 que lo disparaba en el marcador (47-34).
El preparador breoganista tuvo que parar otra vez el partido para abroncar a sus pupilos, que reaccionaron con un 0-6 para recuperar parte de las opciones extraviadas con el cortocircuito sufrido. Había partido (47-40) a la conclusión del tercer acto.
Nakic alimentó las esperanzas visitantes, pero Didac Cuevas frustró el intento de reacción desde más allá del arco de 6,75. En un parpadeo, el Zaragoza volvía a poner un cómodo colchón en el marcador (53-42). Quedaba un buen trecho por delante y apenas quedaban ya razones para imaginar una reacción de un Breogán cuya mejor virtud era el entusiasmo. Su juego y sus porcentajes no invitaban, en absoluto, al optimismo, pero las ganas nunca las perdió y agarrado a ellas encendió de nuevo la llama de la ilusión (59-56 a 1:45). McLemore empató y después puso por delante a los suyos desde el tiro libre (59-61). Igualó Bell-Haynes y tras un campo atrás de McLemore con solo 14 segundos por delante, Yusta dictó sentencia.