En directo | Instalación de un nuevo telescopio en Compostela El Observatorio Astronómico de la Universidade de Santiago cuenta desde ayer con uno de los mayores telescopios del ámbito universitario
25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La luna llena tiene magia, pero la fase más hermosa del satélite terrestre llega cuando se aproxima al cuarto creciente porque, a decir de los expertos, es cuando se aprecian cráteres y otros accidentes de su superficie. Y desde ayer está más cerca, al igual que los anillos de Saturno, el lucero del alba y las galaxias más bellas del firmamento, gracias al nuevo telescopio colocado en el Observario Astronómico Ramón María Aller de la Universidade de Santiago. Los 62 centímetros de abertura y 6,20 metros de distancia focal del nuevo telescopio de espejo no sólo aportan capacidad de observación científica de lo que ocurre en el universo, sino que permiten ampliar programas nocturnos, en colaboración con el Concello compostelano «porque la ciencia está de moda, y la gente no se conforma con ver imágenes virtuales de los objetos más bonitos del cielo cuando puede observar las reales». El telescopio de 2.000 kilos de peso quedó perfectamente acoplado en el nido dispuesto en lo más alto del pequeño edificio del campus a las 13,30 horas de ayer. Minutos después se colocaba la cúpula que cobija el portentoso ojo tecnológico. La enorme grúa que llevó a cabo la operación manejó con un mimo increíble un aparato de factura sólida y robusta, propia de la tecnología rusa. Porque lo fabricó una empresa de San Petersburgo, a la que recurrieron por su prestigio en el campo de la astronomía y porque lo hacía por 120.000 euros, menos de la mitad del precio que cobraría una americana. El telescopió viajó en avión hasta Amsterdam, y desde la capital holandesa a Santiago en camión. Las maniobras de colocación las dirigía el director de la fábrica, un catedrático de Astrofísica que viajó a Santiago acompañado de dos ingenieros. Contaban con un intérprete de excepción, porque quien traducía sus instrucciones al español y al gallego era el profesor compostelano, doctor en Astrofísica, Vakhtang Tamazian, que dejó muy claro que es armenio, «no ruso».