En la comisaría de Policía de Ourense se abrió ayer un museo de objetos con una sala en la que se reproduce el asesinato de una mujer para análisis de profesionales y estudiantes
17 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La chica está tumbada sobre la estrecha cama de la habitación del hotel. No tiene pulso. La persiana está echada. Como testigos del asesinato quedan la cómoda, la mesa, el espejo cuadrado y unas cuantas botellas. En sus manos hay restos de cabello del agresor. Sobre las baldosas, manchas de sangre que se aproximan a la puerta. Las colillas de los cigarros son distintas. Parece el inicio de una novela policiaca pero es una mínima descripción de la sala del crimen, la cámara más íntima del museo de la policía nacional de Ourense inaugurado ayer. Curiosa exhibición que ocupa, de momento, un largo pasillo de la moderna comisaría de la ciudad de As Burgas. El comisario jefe, Luis García Mañá, lo tiene claro: el museo puede ser visitado por funcionarios de los cuerpos de seguridad, por alumnos que aspiran a policías y que se forman en Ourense; por el público interesado salvo, eso sí, el sancta sanctorum o sala del crimen. Al fondo del recorrido hay un puerta cerrada y sellada por una banda con la leyenda «No pasar. Policía». La sala reproduce, de la manera más fiel posible, el asesinato de una mujer. Podrán utilizar esta parte del museo también los estudiantes de Derecho y los de Antropología Social, según explica García Mañá, quien anuncia más gestiones con la Universidade de Vigo para ampliar el uso didáctico de la estancia a otros estudiantes. Todo está estudiado y, como dice el comisario, hay más detalles que no se aprecian a simple vista y que es preciso descifrar en cada visita instructiva. En la sala hay que moverse con cuidado para no borrar huellas, empezando por los puntos de sangre que salpican el suelo. El resto del museo exhibe alrededor de trescientas piezas, desde el telegrama con la huida del Lute hasta un manual de caló. Y bombas. Objetos del crimen y contra el crimen.