El mundo a los cuatro vientos El Papa vuelve a pedir perdón por los pecados del Santo Oficio, coincidiendo con la edición de un libro que pone en duda los mitos populares sobre la institución eclesial más denostada
15 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La Inquisición fue un error histórico, pero su leyenda negra dista mucho de ser tan terrible como se suele suponer. Al menos eso es lo que piensa la Iglesia católica, que ayer, a través del Papa, volvió a pedir perdón por las torturas y condenas a muerte a las que fueron sometidas miles de personas, desde la creación de la temida institución en el siglo XIII hasta la disolución del último tribunal, en España, en 1834. Las nuevas disculpas del Papa -Juan Pablo II ya hizo acto de contrición sobre el asunto en el año 2000- coinciden con la publicación de las actas de un simposio celebrado ese año, en el que teólogos y expertos analizaron los expedientes del Santo Oficio. «Las actas revelan que, pese a lo que se dice entre los no especialistas, el recurso a la tortura y la pena de muerte no fueron tan frecuentes como se ha creído durante tanto tiempo», aseguró el profesor Agostino Borromeo, encargado de la edición del libro. A la presentación del mismo en Roma asistieron también los cardenales Roger Etchegaray, ex presidente del Comité Central del Gran Jubileo del Año 2000; Jean-Louis Tauran, archivero y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, y Georges Cottier, teólogo de la Casa Pontificia. Cerca de 45.000 juicios Según Borromeo, entre 1540 y 1700 se celebraron en España, el país donde más trabajo tuvo la Inquisición, un total de 44.674 juicios. De ellos, 804 concluyeron con la muerte en la hoguera o la horca de las personas juzgadas. Otro 1,7% de condenados -cerca de ochocientos- lo fueron en rebeldía, y, en su lugar, se quemaron o ahorcaron fantoches y figuras simbólicas. Borromeo contó que en España fueron quemadas 59 mujeres por brujería, y otras 36 en Portugal. Las cifras en Alemania -25.000 supuestas brujas ejecutadas- alcanzan los niveles de un verdadero genocidio, aunque el experto recordó que, en este caso, las condenas a muerte no fueron sólo de los tribunales eclesiásticos. Pese a todo, Borromeo precisó que esas cifras demuestran que las torturas, quemas y ajusticiamientos ordenados por la Iglesia no fueron, por tanto, tan frecuentes como se cree, una tesis que mantuvo también el cardenal Cottier, quien precisó que hay que distinguir las verdaderas culpas cometidas por la Iglesia de las imágenes que muchas veces se proyectan del pasado, y que no están exentas de deformaciones y prejuicios. «No se pide perdón por algunas imágenes difundidas por la opinión pública, que tienen más de mito que de realidad», explicó. Tormentos La Iglesia creó el tribunal de la Inquisición en la primera mitad del siglo XIII como respuesta al nacimiento de movimientos cristianos heterodoxos, y, en 1252, el Papa Inocencio IV autorizó la tortura de los acusados, muchos de los cuales confesaron bajo tormento que habían abrazado supuestas ideologías heréticas de las que, probablemente, ni siquiera habían oído hablar. A la larga, la Iglesia consiguió que se equipararan los pecados de herejía a los delitos más grave de la legislación penal, para los que se establecía la pena de muerte en la hoguera. Ahora el Vaticano ha pedido otra vez disculpas, pero esta vez subrayando que los pecados del Santo Oficio no fueron tan numerosos como se suele creer.