Miguel Tellado, el marinero que dirige el timón popular sin molestar al capitán

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Miguel Tellado
Miguel Tellado CEDIDA

El número dos del partido, que se descarta para la sucesión, se perfila como jefe provisional del PPdeG

20 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

A Alberto Núñez Feijoo se le puede atribuir un buen ojo clínico para muchas cosas, pero patina de forma escandalosa con las metáforas futbolísticas. Cuando llamó filas a Miguel Tellado Filgueira (Ferrol, 1974) en el 2016, aseguró que su nuevo número dos en el PPdeG no era ni el Messi ni el Cristiano Ronaldo de la política gallega, sino el Iniesta que capitaneó a la Selección que alcanzó la gloria mundial. A Tellado, que no es nada sutil y mucho menos tímido, le habría quedado mejor tirada la comparación con Simeone por su dureza e inteligencia táctica, aunque él disfrute más con un paso de Semana Santa que con un partido de Champions.

Lo que seguramente quería justificar Feijoo en aquel congreso autonómico en Ourense es que sabía que para sustituir a Alfonso Rueda en la secretaría general del primer partido de Galicia no elegía a un barón con peso territorial ni a un político de formación elitista y exquisitas maneras, sino a un licenciado en Ciencias Políticas forjado en gabinetes de comunicación y tertulias radiofónicas y televisivas en las que ya había demostrado su fogosidad para el cuerpo a cuerpo, además de una gran capacidad para la agitación y una lengua por momentos desmedida.

Criado entre siete hermanos, sus primeros pisotones políticos los dio en la radio municipal de Fene, donde gobernaba el BNG, aunque pronto dio el salto como periodista al Concello de Ferrol y más tarde como jefe de gabinete del popular Juan Juncal. Después entró en la Xunta, compartiendo trabajos de fontanería política para los exconselleiros Beatriz Mato y José Manuel Rey con una suerte de portavocía mediática del PPdeG que acabó por convertirlo en el 2015 en la voz oficial del partido.

Su intensidad en la defensa de los intereses populares despierta jocosidad en sus filas y, a veces, también entre las de sus adversarios cuando consideran que se ha pasado de rosca. En el Parlamento es viceportavoz, y alterna solventes intervenciones sobre asuntos industriales con duras acometidas contra la oposición, entre la que despierta una declarada animadversión. Ahora bien, su efectividad es objetivamente inapelable: dos campañas autonómicas, dos mayorías absolutas, cumpliendo entre una y otra con los mandatos del capitán, que no eran otros que mantener el partido unido y sin fisuras e ir al choque con los rivales para proteger la imagen presidencial. De esta última encomienda solo cabe achacarle un pero, y es que en su ímpetu por despellejar a los alcaldes de la izquierda alternativa y a la coalición En Marea —vaticinó desde el primer día que acabarían en el grupo mixto del Parlamento— acabó entregándole en bandeja varios concellos al PSOE. Hasta el mejor perro de presa solo puede correr detrás de una liebre.

Las tres llaves de Feijoo

De las tres llaves que le dan las mayorías en las urnas a Feijoo, el presidente solo lleva una en su bolsillo, la del Gobierno gallego, que abre todo el aparato administrativo y presupuestario de la Xunta. La del Parlamento se la dio a Pedro Puy, que maneja el grupo con la comodidad que le dan los 42 diputados; y la otra, la del partido, se la entregó a Tellado, que dirige toda la estrategia política con mano de hierro, tratando de tocar lo menos posible en la puerta del patrón, que apenas pasa por el despacho de San Lázaro. Lo llamativo de esta estructura diseñada por el presidente es que ni el secretario general ni el portavoz parlamentario quieren saber nada de la sucesión, e incluso se molestan cuando los periodistas relacionan sus nombres como posibles relevos, unas especulaciones que ambos prefieren desviar a las consellerías —ellos nunca entraron en el Ejecutivo— o a las organizaciones provinciales, que desde el 2006 tienen una vida propia latente que aparcan ante las llamadas a la unidad de Feijoo. Cuando este falte, y solo quedan dos semanas, será Tellado el responsable de aguantar todo el tinglado, ya se verá por cuánto tiempo.