
Qué incómodo es encontrarse en un acto social o una sala de embarque con alguien que se te presenta como diputado o senador. No nos suena, pero la cortesía obliga a no confesar nuestra ignorancia.
Qué incómodo es encontrarse en un acto social o una sala de embarque con alguien que se te presenta como diputado o senador. No nos suena, pero la cortesía obliga a no confesar nuestra ignorancia.