Iago Aspas cuenta su reacción al saber que Luis Enrique le tenía en el Fantasy

LA VOZ VIGO

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El jugador del Celta sabe que su retirada está «más cerca que lejos», pero insiste en «disfrutar día a día»

16 ene 2023 . Actualizado a las 20:47 h.

El futbolista del Celta Iago Aspas concedió una entrevista al podcast Aquí hay pólvora donde repasó algunos momentos claves de su trayectoria y habló de su futuro. También se pronunció sobre el momento del entonces seleccionador nacional español, Luis Enrique Martínez, en Twitch durante el Mundial en el que se pudo ver que le tenía en su equipo del Fantasy mientras no le llevaba convocado con el combinado nacional desde hace más de tres año.

El moañés se pronuncia con naturalidad sobre este episodio, empezando por explicar que no utiliza Twitch: «No sé ni cómo se abre. No tengo ni idea, la verdad. Soy sincero», dice. Él es más de Instagram y de Twitter, donde se interesa por la información, especialmente de fichajes. Pero fue inevitable que le pasaran ese momento. «Cuando me dicen que el cabrón este no me lleva y luego me tiene... No debía de ser bueno en el Fantasy», dice Iago con humor y quitando hierro al asunto.

La estrella del Celta asume que el momento de su retirada «está más cercano que lejano», pero asegura que nunca se ha llegado a plantear hasta la fecha tomar ya la decisión. «Me gusta mucho el fútbol, llevo jugando desde los 18 en Segunda B, en Segunda... Tengo 35 y vivo por y para ello. Firmé tres temporadas más», recuerda sobre su renovación más reciente, el pasado verano. Mientras no llega el momento, dice no darle importancia al tiempo que le pueda quedar en activo. «Me gusta disfrutar el día a día, sobre todo el fin de semana, esos nervios de cuando quieres que llegue el partido. Más que ir a entrenar», admite.

«Soy un tío normal»

A la cuestión de si es consciente de la importancia que tiene para el club, señala que trata de no dársela. «Soy un tío normal, vivo al día, disfruto todo lo que puedo y salgo a jugar, que es lo que me gusta», cuenta. Siente presión de la gente, pero también apoyo. «Para mí, cuando salgo a Balaídos es un día más de disfrute. Quiero salir a ganar y me enfado con los compañeros, los rivales, el árbitro... Pero acaba el partido y soy el tío más tranquilo. Es parte de mi vida y sé que no va a pasar el día que me retire», añade.

Iago resta importancia a sus imágenes firmando a aficionados tanto cuando se gana como se pierde y dice que «habrá un día que esté cabreado» y se meta en el autobús con ganas de que le «teletransporten a casa». Pero en general, tiene presente al niño que fue y que también quería «una camiseta, unas botas o una simple firma cuando era recogepelotas». «Por supuesto que me acuerdo de esos momentos. Un niño paga una entrada para verte y quiere estar contigo».

De la cesión al Rápido a las estancias en Liverpool y Sevilla

Retrotrayéndose a sus inicios, recuerda la anécdota de cuanto mintió con la edad para poder hacer la prueba con el Celta, ya que los de su año había ido el día anterior. Poco después de llegar a casa, su madre respondió en el fijo de casa la llamada en la que le comunicaban que estaba dentro. Luego, fue cumpliendo metas, como el «debut soñado» frente al Alavés en Balaídos.

También se refiere la cesión en el Rápido  de Bouzas cuando era juvenil de segundo año, con José Curiel como entrenador, como «un punto de inflexión» y agradece lo bien que le trataron todos en el club boucense aquella temporada. En esa época, recibía 100 euros para el transporte en barco y le recogían o padres de compañeros o alguno que ya tuviera los 18 y carné.

Ya como profesional, vuelve a hacer repaso de su etapa fuera. Del paso por Liverpool afirma que le faltó «experiencia y poso», aparte de la gran competencia que tenía. Mantiene contacto con muchos de los compañeros de habla hispana o portuguesa y señala que puede mantener una conversación «más o menos» y entenderse en inglés, aunque llego sin saber nada y habla «como un chino», bromea. En Sevilla, pasados unos meses, se dijo que «necesitaba volver a casa, al punto de partida» para encontrar su fútbol. «Al club le vino bien: me vendió por mucho dinero y me recuperó por menos de la mitad».

Aspas comenta al ser preguntado por su peor momento con el Celta que «en un club humilde hay casi más malos que buenos», aunque ha tenido muchos de uno y otro tipo. Pero señala que quizás el peor fuera la derrota en la semifinal de Europa League en Old Trafford, aunque a la vez fue un «momento de orgullo por haber peleado contra todo un Manchester». «Salimos sin miedo, a la media hora perdíamos y haber metido el 1-1, con la gente empujando... Estuvo más cerca de lo hubiéramos pensado». También menciona las dos semis de Copa consecutivas entre los momentos amargos.

Para el moañés, Vallecas es de los estadios más complicados por tener «a la gente encima, en un campo no muy amplio, si espacios, con un equipo que presiona mucho» y que le recuerda al Eibar de hace años. También El Sadar, tras una reforma que cree que debería ser modelo a seguir para Balaídos. «Es un ejemplo de estadio pequeño, bonito, un ejemplo para terminar nosotros el nuestro». Con Marcador más cerca del terreno de juego, «será importante que se sienta, con la grada de animación que también irá para ahí», recuerda.

Dos alarmas y miedo a volar

Narra curiosidades como que es perezoso para levantarse hasta el punto de ponerse dos alarmas y que de joven llegó tarde a más de un entrenamiento, que le gustan los videojuegos o que el mayor de sus hijos, Thiago, es el que más de va dando cuenta de la relevancia que tiene su padre o que pasa algo de miedo volando. Asegura no haber gastado mucho de joven. «Vengo de una familia humilde, seis en casa, padres mileuristas. Me compré un coche con 20 años y un piso con 22 pagando a plazos como cualquier persona normal. Empecé a ganar dinero tarde en el fútbol. En Segunda B, el primer año ganaba 300 euros», rememora.

Como en otras ocasiones, señala a Sergio Ramos como el mejor central al que se ha enfrentado. «Es rápido, duro, fuerte, utiliza bien los brazos, regatea... Siempre piensas que a ver si lo pillas en un día malo, pero son muy pocos», dice. A él también le han dicho más de una vez que a ver si tiene un día tranquilo, sobre todo los que más le conocen: «Yo les digo que otro día más en la oficina». Y recuerda cómo este curso, un rival del Girona le dijo que «cuanto más viejo, más goles metes».