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Claudio Giráldez huye del protagonismo, pero los focos estaban puestos en él y aprobó el primer examen con nota
18 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Como Eduardo Coudet hace camino de cuatro años, Claudio Giráldez se estrenó en el banquillo del Celta frente al Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Al estadio se había referido en la previa el técnico, avisando de lo mucho que apretaban, y lo volvió a hacer con los tres puntos en el bolsillo. «Es difícil un escenario más bonito que el de hoy, con este resultado y la imagen que queremos trasladar», celebraba tras conquistar la victoria.
Entre medias, muchos momentos de estreno para el que hasta hace menos de una semana era técnico del filial. Un entrenador de la casa que ha repetido en varias ocasiones en las últimas horas que no quiere ser protagonista y que, aunque entiende las preguntas sobre cómo vive él todo esto por ser la cara nueva, los importantes son los jugadores.
Pero quisiera Claudio o no, muchas miradas estaban puestas en él, en cada gesto y cada paso que daba. En sus manos en al cabeza cuando Larsen falló la más clara hasta ese momento, en sus indicaciones incansables desde el banquillo tanto con el marcador en contra como a favor.
Decía Larsen que el nuevo entrenador es «muy tranquilo» y así se mostró tanto en sus declaraciones como durante el duelo. Conseguido el objetivo, además, habló de pies en la tierra, de cosas que mejorar y de aprovechar el parón para que el equipo se acerque a lo que el nuevo cuerpo técnico pretende. El primer examen lo aprobó con nota Claudio Giráldez. Quedan nueve más para cumplir el objetivo.