Reportaje | Rusia oculta la verdad sobre el dictador El informe en el que Nikita Kruschev condenó los crímenes del sanguinario dictador, ante el congreso del PCUS de 1956, sigue sin publicarse en su totalidad medio siglo después
20 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cincuenta años después de que Nikita Kruschev destapase, en el vigésimo congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) los crímenes del estalinismo, el Estado ruso continúa reacio a condenarlos con determinación. Gran parte del texto del sensacional informe sobre «el culto a la personalidad» del sanguinario dictador, leído por Kruschev ante los delegados del congreso de 1956, mantiene la clasificación de secreto. Y es que el culto a Stalin aún está vigente en la Rusia de hoy. Algunos medios de comunicación rusos anunciaban hace unos días que, con motivo del 50 aniversario de aquel congreso del PCUS, el informe de Kruschev sería desclasificado. Un ejemplar del voluminoso texto debería haber figurado entre los objetos de la exposición que el Museo de Historia de Moscú acaba de inaugurar con motivo de aquel importante cónclave comunista. Pero una decisión de última hora lo echó todo a perder. En la muestra hay fotos, acreditaciones de los delegados del congreso, objetos personales de Kruschev, una gorra militar de Stalin y una de las viseras de Bulat Akudzhava, el bardo que más canciones dedicó a las víctimas del tirano. Sin embargo, el informe de Kruschev brilla por su ausencia. Se expone la portada del diario Pravda con sólo el comienzo del polémico discurso mientras un monitor reproduce una breve película incluyendo una cuartilla casi ilegible del histórico informe. El congreso del deshielo El vigésimo congreso, que fue bautizado como el del deshielo, tuvo lugar del 14 al 25 de febrero de 1956. Tres años antes había muerto Stalin. Kruschev quería consolidarse como líder absoluto frente a sus poderosos rivales: Malenkov, Bulganin, Molotov, Voroshílov y Kaganovich. El cónclave, el primero tras la desaparición del temido dictador, era una oportunidad única de ganar posiciones. Kruschev leyó su informe el día de la clausura, el 25 de febrero, y sus revelaciones dejaron de piedra al auditorio. No hubo aplausos, porque en la sala se encontraban los cómplices directos del terror estalinista. En el informe se presentaba a Stalin como un déspota cruel, incompetente y huraño. Intolerante y responsable de la penuria económica que padecía el país. Se le acusaba de haber dado orden de enviar a los gulags (campos de concentración) a dos millones de personas entre 1935 y 1940, de las que 700.000 fueron fusiladas. Durante su mandato, Stalin acabó con más de cinco millones de soviéticos. En su discurso, Kruschev sostenía que el NKVD, el ancestro del KGB, utilizaba el tormento como medio para obtener confesiones, e incluso que Stalin participó en algunas de esas torturas. Desmonta, además, el mito de que fue su genialidad la que permitió ganar la guerra a la Alemania nazi, y recrimina las deportaciones que ordenó de etnias enteras a Siberia y Asia Central. Ante la polvareda que levantó y para evitar la desestabilización del régimen, se archivó el informe. Se publicó una sola vez en los años de la perestroika , pero volvió a desaparecer. Medio siglo después, la mitad de los rusos tienen una opinión favorable de Stalin.