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Kim Jong-un desafía a EE.UU. con otro misil y Trump pide «pasar a la acción»

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

JEON HEON-KYUN | EFE

«Rusia no puede estar muy contenta con lo cerca que le ha caído», cree el presidente

15 may 2017 . Actualizado a las 00:15 h.

Kim Jong-un ordenó lanzar un nuevo misil balístico para demostrar que la intención de rebajar la tensión en la península coreana es baladí. Poco importaron los gestos del nuevo Gobierno de Corea del Sur apostando por un gabinete con marcada vocación conciliadora bajo el mando de Moon Jae-in. Y menos aún las palabras de Choe Son-Hui, jefa del la oficina para Norteamérica del ministerio de Exteriores de Corea del Norte, que indicó a la prensa en el aeropuerto de Pekín que su país establecería un «diálogo con la Administración Trump si se dan las condiciones adecuadas».

Ese talante se disipó cuando Corea del Norte lanzó el sábado un misil desde la ciudad de Kusong, en el noroeste del país, que cayó en el mar de Japón tras recorrer unos 700 kilómetros. Es la duodécima prueba de un cohete balístico -a la que hay que sumar dos tests nucleares- del régimen de Kim Jong-un tras su llegada al poder. Según el Comando del Pacífico, el misil lanzado no supone una amenaza real para Estados Unidos, al estimar su alcance en unos dos mil kilómetros, que algunos expertos elevan hasta los 4.500.

Las reacciones internacionales de condena no se hicieron esperar. En un comunicado, el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó a Corea del Norte como una «amenaza flagrante» y exigió sanciones más duras contra el país estalinista, no salo de su país. «Con el misil impactando tan cerca de territorio ruso, de hecho, más cerca de Rusia que de Japón, el presidente no puede imaginar que Rusia esté complacida», señala el texto. Trump reclamó a sus aliados «pasar a la acción» ante el nuevo desafío, mientras que la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, abogó por «apretar los tornillos» al régimen norcoreano.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo chino, Xi Jinping, expresaron «preocupación por la escalada de tensión, incluyendo el nuevo lanzamiento», indicó el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

Moon, el presidente surcoreano, convocó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional, condenó el lanzamiento norcoreano como una clara violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y destacó que representa una «grave amenaza» a la seguridad de la región.

Japón denunció que Corea del Norte representa una «seria amenaza a nuestro país», según el primer ministro, Shinzo Abe. «Su comportamiento es completamente inaceptable», añadió.

La portavoz del Ministerio de Exteriores chino Hua Chunying también dijo que su país condena las violaciones de las resoluciones de la ONU, pero que «la actual situación en la península es tan compleja que todas las partes relevantes deberían ejercer la contención y evitar actividades que hagan escalar la tensión».

La UE y la OTAN también se sumaron a las condenas internacionales y pidieron nuevas sanciones contra el régimen norcoreano tras su nuevo desafío.