Un alto cargo de Johnson dimite a días de conocerse la investigación del Partygate

Juan Francisco Alonso LONDRES / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Boris Johnson, esta semana durante una sesión en la Cámara de los Comunes
Boris Johnson, esta semana durante una sesión en la Cámara de los Comunes UK PARLIAMENT / JESSICA TAYLOR HAN

Theodore Agnew renuncia por la mala gestión de las ayudas por el covid

24 ene 2022 . Actualizado a las 21:59 h.

La mala racha que atraviesa Boris Johnson parece no tener fin. Así mientras el primer ministro británico este lunes contenía la respiración, a la espera de conocer las pruebas sobre el Partygate que su exasesor principal, Dominic Cummings, presentaría al equipo que está investigando el escándalo de las fiestas ilegales celebradas en Downing Street durante los confinamientos, desde la Cámara de los Lores recibió un inesperado golpe: la dimisión de un miembro de su Gabinete, quien anunció su marcha indignado por la incapacidad del Gobierno de velar por el correcto uso de las millonarias ayudas públicas dadas a las empresas durante la pandemia.

Theodore Agnew, hasta ahora secretario de Estado para la Eficiencia y la Transformación, presentó su renuncia molesto por las revelaciones que aseguran que empresarios británicos habrían recibido, de manera fraudulenta, hasta 5.800 millones de libras (6.800 millones de euros) de fondos públicos, de los cuales ya las autoridades dan por perdidas 4.300 millones (5.107 millones).

«Dado que soy el responsable de la lucha contra el fraude, creo que es deshonesto permanecer en ese cargo si soy incapaz de hacerlo correctamente, y mucho menos defender nuestro historial», dijo el dimisionario, quien consideró que el Gobierno cometió «errores de colegial» en su gestión, tales como conceder préstamos a empresas que «ni siquiera estaban activas durante la pandemia».

Tras revelar que anualmente el fisco pierde 29.000 millones de libras (34.445 millones de euros) por ilícitos tributarios, Agnew denunció que en el Estado hay actualmente «una combinación de soberbia, indolencia e ignorancia» que está impidiendo a la maquinaria gubernamental combatir este tipo de ilícitos.

Desde la agencia tributaria británica (HMRC) respondieron asegurando que el año pasado ya lograron recuperar 500 millones de libras y prometieron que este año esperan conseguir otros 1.000 millones más.

La fiesta de Symonds

Pese a que Agnew dejó en claro que su renuncia ni está relacionada con el Partygate ni se puede considerar como un ataque contra Johnson, el momento en el que ha ocurrido ha dado pie a la oposición laborista y a la prensa para señalar lo contrario. La dimisión se produjo apenas horas después de que se conociera que el exasesor principal del primer ministro, Dominic Cummings, denunció que fotografías, vídeos y otras evidencias prueban que en Downing Street se celebraron fiestas ilegales durante los confinamientos no han sido entregadas al equipo que investiga dichos hechos, por temor a represalias.

«Hay funcionarios muy preocupados por las repercusiones de entregar cosas a la oficina del Gabinete, porque saben que el primer ministro verá todo lo recopilado», dijo Cummings, en su blog, donde advirtió que «otras historias dañinas» saldrán a la luz luego de que Sue Gray, responsable de las indagaciones, presente su informe. El exasesor, sin embargo, parece no haber sido tan preciso en esta ocasión, porque este mismo lunes la cadena ITV reveló que el 19 de junio del 2020 la esposa de Johnson, Carrie Symonds, habría organizado en la sede del Gobierno una fiesta de cumpleaños al mandatario, a la cual acudieron 30 personas. Cummings también reveló que rechazó hablar en persona con la investigadora, por temor a que el mandatario, o su equipo, filtre esas conversaciones a los medios. Y, por ello, optó por responder por escrito a las preguntas de Gray.

Las conclusiones sobre el Partygate se espera que se conozcan esta misma semana y de sus conclusiones dependerá que los críticos del mandatario dentro del Partido Conservador activen una moción de confianza para desalojarlo del poder.