
«Los hombres se diferencian de los animales porque se sienten empatía», escribe Masyanya. Masyanya es una heroína de series de dibujos aminados creadas por Oleg Kuvaev con la ayuda de animación flash. Esta mujer extraña con algunos pelos en su gran cabeza hace comentarios cínicos, sarcásticos e indecentes por todo. Nacida en el 2001, se ha convertido en un fenómeno artístico reconocido en los países de la tardía URSS. Hace algunos días en la red apareció el episodio 162 San Mariuburgo. El título hace referencia a la decisión escandalosa de las autoridades rusas de declarar Mariúpol ciudad hermana de San Petersburgo.
Para atravesar la armadura de la insensibilidad de sus compatriotas, Oleg Kuvaev inventa una historia en la que China ataca a Rusia. El bombardeo despierta al marido de Masyanya a las cuatro de la mañana. El hombre, asustado, grita a su esposa que los chinos han lanzado misiles a Moscú, Nóvgorod, San Petersburgo y otras ciudades para salvar Rusia de los fascistas rusos. Los dos se esconden en el baño y están leyendo las noticias en sus teléfonos sin poder creer en el absurdo y en la inverosimilitud de lo que está pasando. Después Masyanya y su marido meten en el coche a su hijo y a su hija, que han tenido tiempo solo para recoger «dos juguetes, agua, bizcochos», y tratan de refugiarse, pero están bloqueados por atascos y bombardeos. La familia pasa la noche en un sótano y al regresar a casa ve cadáveres de vecinos en medio de la calle. El cohete cae en su piso y los personajes deben huir y refugiarse en el metro.
Esta nueva historia sobre Masyanya, como otros episodios, destaca por el humor negro. Las cabezas parlantes en el televisor explican que los rusos no existen y que su lengua es el ucraniano torcido. De una conversación entre Masyanya y su marido los espectadores conocen que muchos rusos se han refugiado en los sitios seguros ucranianos: Bucha, Mariúpol y Kremenchúk. El hijo, en el sótano, escribe en su diario: «Mi mamá murió en el día 8. Mi tío ha sido asesinado por un francotirador. La piel de mi espalda está rasgada. Chuchunya murió ayer, su cuerpo todavía está aquí. Abril 2022». Estas líneas son los fragmentos del diario que pertenecía al otro chico real en Mariúpol. Por fin, dos chinos tiran una bomba al sótano y matan a todos los que están allí.
Al final se revela que la guerra en Rusia es solamente la pesadilla que tiene Masyanya como resultado de las noticias sobre Ucrania. Sin embargo, para nosotros es una realidad exportada desde Rusia. El mayor mérito del episodio es la representación de la experiencia inmediata de los sufrimientos de los ucranianos en la guerra: la película transmite el horror de nuestra vida. Por esto no podemos mirarla sin lágrimas y dolor en el corazón. Por desgracia, Masyanya 162 no funciona con los rusos: a ellos no les molestan pesadillas ucranianas porque no conocen la palabra empatía.
Anteriores entregas
13 de julio Natalena Koroleva, la escritora ucraniana española
12 de julio «Ukraïner» en español
10 de julio David y Goliat
7 de julio ¿Por qué Mariúpol ha sufrido tanto?
6 de julio Conversación bajo la tormenta bíblica
5 de julio Iya kiva
4 de julio Saludos desde el sur de Ucrania
3 de julio Esqueletos en el armario
2 de julio ¿Adónde hemos llegado?
1 de julio Santa Teresa de Ávila y la cultura ucraniana
30 de junio El desfile de las orquestas bajo el sonido de las alertas aéreas
28 de junio El doctor Jekyll se quita la máscara
27 de junio Triste final de curso universitario en este 2022
26 de junio Ucrania renovará Europa
23 de junio La noche antes del examen
22 de junio El regreso a Europa
21 de junio El genocidio no es un pretexto informativo
20 de junio Cuando el helecho florece
18 de junio No es fácil hablar sobre la guerra
17 de junio Los dibujos animados contra la guerra
16 de junio Mirando vídeos de mis estudiantes
15 de junio El vals de la despedida
12 de junio Ucrania en la revista TTAK
10 de junio Los girasoles, el símbolo de Ucrania
9 de junio ¿Es Ucrania nacionalista?
7 de junio Guerra, ¿cómo te llamas?
5 de junio Pushkin ha vuelto
4 de junio Escuchen las voces de Ucrania
3 de junio El verano de nuestra victoria
2 de junio El arte de pasar el sábado en Mykolaiv
31 de mayo ¿Es Rusia fascista?
30 de mayo Sobre los asuntos eclesiásticos
29 de mayo Lesya Ukrainka
27 de mayo La guerra y el tiempo
26 de mayo Releyendo mi diario
25 de mayo Moisés
24 de mayo ¿Adiós Pushkin?
22 de mayo La tragedia de la Mariúpol artística
21 de mayo Iván Frankó, el divulgador de la literatura española en Ucrania
20 de mayo El genocidio en Ucrania
18 de mayo Carta de un soldado: «Me siento feliz en Mykolaiv»
17 de mayo «Stefania», el homenaje a la madres de Kalush Orchestra
16 de mayo Nostalgia
14 de mayo Los desastres de la guerra (versión siglo XXI)
13 de mayo Mi Galicia
12 de mayo Un congreso cultural pospuesto
11 de mayo El desfile de Putin y el esturión podrido
9 de mayo Gregorio Skovorodá
8 de mayo Regalos para la fiesta
7 de mayo La guerra patriótica de Ucrania
4 de mayo Ucrania celebrará el 8 de mayo el Día de la Victoria
3 de mayo Historia del día de la victoria
1 de mayo Anabel
30 abril La resurrección de Ucrania
29 de abril Otra vez sobre el Instituto Cervantes en Moscú
28 de abril Escaparse de la zona ocupada
27 de abril El «Guernica» de Picasso
26 de abril La resistencia al invasor, en los memes de la Pascua ortodoxa
24 de abril El Día del Libro
23 de abril La tragedia del sur de Ucrania
22 de abril El Jueves Limpio
21 de abril Una parábola sobre las burbujas
20 de abril El Martes Grande en Ucrania
19 de abril La Pascua de Resurrección y el Domingo de Palma en Leópolis
18 de abril Las noticias de Mykolaiv
15 de abril Las diosas enfurecidas
13 de abril Hobbit y Gandalf
12 de abril La primavera
11 de abril La batalla por el «borsch»
10 abril Mi facultad en la guerra
9 de abril Folclore de la guerra
8 de abril El escándalo de una traducción
7 de abril ¿Qué es la rusofobia?
6 de abril Sigo recibiendo cartas
5 de abril El genocidio y la cultura rusa
4 de abril El destino de una familia hispano-ucraniana
3 de abril: Esperando la ofensiva rusa sobre el Dombás
2 de abril: Proyección interrumpida de películas
1 de abril: Oda al teléfono celular
31 de marzo: Llorad y rezad por Petro
30 de marzo: Cómo derrotar al enemigo muy rápido y con pocas bajas
29 de marzo: El 28 de marzo
28 de marzo: ¿Podemos repetir?
27 de marzo: Un primer balance de los 30 días de la invasión rusa
26 de marzo: Humor en la guerra
25 de marzo: Educación sentimental
24 de marzo: Una pregunta maldita
23 de marzo: Nuevos bombardeos en la ciudad de san Nicolás
22 de marzo: Las familias rotas que deja el conflicto
21 de marzo: Imbuidos del espíritu quijotesco
20 de marzo: La carta de mi estudiante
18 de marzo: Pensando en mi universidad
17 de marzo: Así intentaron silenciarme con porno ruso
15 de marzo: Golpea a los tuyos para que otros se asusten
14 de marzo: El domingo siempre es domingo
13 de marzo: Día 15. ¿Debe cerrar el Instituto Cervantes de Moscú?
12 de marzo: El papel de los hispanistas de Ucrania en la guerra con Rusia
11 de marzo: Mi encuentro en Leópolis con el periodista de La Voz de Galicia
10 de marzo: Nos hicimos refugiados
8 de marzo: Las últimas horas en la ciudad de san Nicolás
7 de marzo: Protegidos por san Nicolás
6 de marzo: La ciudad de san Nicolás
5 de marzo: Ucrania: dos referencias literarias
4 de marzo: Por qué ha fracasado la guerra relámpago
3 de marzo: Ucrania resiste y vive
2 de marzo: Mis peores temores
1 de marzo: El columpio de esperanzas y temores
28 de febrero: Tanques en Mykolaiv
27 de febrero: Rezad por Kiev
24 de febrero: «¡Feliz cumple, profesor!» (Sé que puede ser el último de mi vida)