
Antón ama el cine. Nos conocimos hace casi quince años en un festival que él organizaba. Escribí para las revistas que Antón editaba y le pedía consultas sobre el cine ucraniano de vez en cuando. Antón se fue a la guerra y está publicando en su página de Facebook una crónica interesantísima que se titula Los libros del frente: sus testimonios de la guerra están presentados a través de los comentarios sobre los libros que está leyendo. Abajo reproduzco los fragmentos de su texto más reciente.
«Un granjero del Dombás nos pidió que le ayudáramos a matar su ganado. La guerra había destruido casi todo y el granjero tuvo que o aniquilar a sus vacas o refugiarse al otro sitio dejándolas a morir. Aquí casi cada día podemos oír mugidos de las vacas y balidos de las ovejas abandonados por sus amos. Y es horroroso.
En otro sitio apagábamos un fuerte incendio en un campo. El fuego con la velocidad vertiginosa devoraba la hierba y se levantaba en el aire como una nube negra con el olor sucio. Disponíamos solo de espadas y ramas de árboles que habíamos cortado rápidamente mientras corríamos a intentar sofocarlo. Apagamos la hierba baja, sin embargo, en el otro lado de campo el fuego se propagó al trigo y el incendio se había extendido. Y no podíamos hacer nada con el fuego. La razón de este desastre es la granada de mortero que no había dado al blanco.
Una vez por la noche yo estaba patrullado y contemplaba durante mucho tiempo el espectáculo muy hermoso —el mar de luces rojas se extendía en el cielo sobre Lysychansk. "¡Qué ocaso tan extraordinario!” — pensaba yo. En una media hora cuando el sol debía estar sentado bajo el horizonte, seguía viendo las luces rojas. Yo comprendí que yo estaba mirando hacia el este no el oeste y que el ocaso era una extravagancia de bombas de fósforo.
Son algunos ejemplos cómo la guerra afecta el medio ambiente. Los expertos en ecología afirman que respiramos el aire de tan mala calidad como si estuviéramos muy cerca de una planta metalúrgica que está emitiendo humos de sus chimeneas a toda ponencia. Uno de los libros que tengo conmigo en el frente es el estudio maravillo de Bill Gates Cómo evitar un desastre climático en que se proponen métodos efectivos para reducir a cero las emisiones nocivas. Sin embargo, todo lo que está escrito en el libro tiene sentido en la época de la paz y es absolutamente inútil en la época de la guerra.
En la foto que publiqué se puede ver la portada del libro y un pedazo de proyectil. Estos pedazos vuelan a nosotros cada día. Son de aluminio. El punto de ebullición de aluminio es 2.470 grados. En el momento de la explosión el metal está hirviendo produciendo las emisiones nocivas de gases y de polvo en dosis letales. Es el aire que respiramos. Y no está mal. Lo peor es dejar de respirar para siempre».
Anteriores entregas
22 de julio Salvando al soldado gato
21 de julio La boa y el elefante
19 de julio ¿Será Ucrania una nueva Atlántida?
17 de julio Historia de Ucrania en cuatro mapas
16 de julio El terror aéreo
14 de julio Masyanya. Episodio 162
13 de julio Natalena Koroleva, la escritora ucraniana española
12 de julio «Ukraïner» en español
10 de julio David y Goliat
7 de julio ¿Por qué Mariúpol ha sufrido tanto?
6 de julio Conversación bajo la tormenta bíblica
5 de julio Iya kiva
4 de julio Saludos desde el sur de Ucrania
3 de julio Esqueletos en el armario
2 de julio ¿Adónde hemos llegado?
1 de julio Santa Teresa de Ávila y la cultura ucraniana
30 de junio El desfile de las orquestas bajo el sonido de las alertas aéreas
28 de junio El doctor Jekyll se quita la máscara
27 de junio Triste final de curso universitario en este 2022
26 de junio Ucrania renovará Europa
23 de junio La noche antes del examen
22 de junio El regreso a Europa
21 de junio El genocidio no es un pretexto informativo
20 de junio Cuando el helecho florece
18 de junio No es fácil hablar sobre la guerra
17 de junio Los dibujos animados contra la guerra
16 de junio Mirando vídeos de mis estudiantes
15 de junio El vals de la despedida
12 de junio Ucrania en la revista TTAK
10 de junio Los girasoles, el símbolo de Ucrania
9 de junio ¿Es Ucrania nacionalista?
7 de junio Guerra, ¿cómo te llamas?
5 de junio Pushkin ha vuelto
4 de junio Escuchen las voces de Ucrania
3 de junio El verano de nuestra victoria
2 de junio El arte de pasar el sábado en Mykolaiv
31 de mayo ¿Es Rusia fascista?
30 de mayo Sobre los asuntos eclesiásticos
29 de mayo Lesya Ukrainka
27 de mayo La guerra y el tiempo
26 de mayo Releyendo mi diario
25 de mayo Moisés
24 de mayo ¿Adiós Pushkin?
22 de mayo La tragedia de la Mariúpol artística
21 de mayo Iván Frankó, el divulgador de la literatura española en Ucrania
20 de mayo El genocidio en Ucrania
18 de mayo Carta de un soldado: «Me siento feliz en Mykolaiv»
17 de mayo «Stefania», el homenaje a la madres de Kalush Orchestra
16 de mayo Nostalgia
14 de mayo Los desastres de la guerra (versión siglo XXI)
13 de mayo Mi Galicia
12 de mayo Un congreso cultural pospuesto
11 de mayo El desfile de Putin y el esturión podrido
9 de mayo Gregorio Skovorodá
8 de mayo Regalos para la fiesta
7 de mayo La guerra patriótica de Ucrania
4 de mayo Ucrania celebrará el 8 de mayo el Día de la Victoria
3 de mayo Historia del día de la victoria
1 de mayo Anabel
30 abril La resurrección de Ucrania
29 de abril Otra vez sobre el Instituto Cervantes en Moscú
28 de abril Escaparse de la zona ocupada
27 de abril El «Guernica» de Picasso
26 de abril La resistencia al invasor, en los memes de la Pascua ortodoxa
24 de abril El Día del Libro
23 de abril La tragedia del sur de Ucrania
22 de abril El Jueves Limpio
21 de abril Una parábola sobre las burbujas
20 de abril El Martes Grande en Ucrania
19 de abril La Pascua de Resurrección y el Domingo de Palma en Leópolis
18 de abril Las noticias de Mykolaiv
15 de abril Las diosas enfurecidas
13 de abril Hobbit y Gandalf
12 de abril La primavera
11 de abril La batalla por el «borsch»
10 abril Mi facultad en la guerra
9 de abril Folclore de la guerra
8 de abril El escándalo de una traducción
7 de abril ¿Qué es la rusofobia?
6 de abril Sigo recibiendo cartas
5 de abril El genocidio y la cultura rusa
4 de abril El destino de una familia hispano-ucraniana
3 de abril: Esperando la ofensiva rusa sobre el Dombás
2 de abril: Proyección interrumpida de películas
1 de abril: Oda al teléfono celular
31 de marzo: Llorad y rezad por Petro
30 de marzo: Cómo derrotar al enemigo muy rápido y con pocas bajas
29 de marzo: El 28 de marzo
28 de marzo: ¿Podemos repetir?
27 de marzo: Un primer balance de los 30 días de la invasión rusa
26 de marzo: Humor en la guerra
25 de marzo: Educación sentimental
24 de marzo: Una pregunta maldita
23 de marzo: Nuevos bombardeos en la ciudad de san Nicolás
22 de marzo: Las familias rotas que deja el conflicto
21 de marzo: Imbuidos del espíritu quijotesco
20 de marzo: La carta de mi estudiante
18 de marzo: Pensando en mi universidad
17 de marzo: Así intentaron silenciarme con porno ruso
15 de marzo: Golpea a los tuyos para que otros se asusten
14 de marzo: El domingo siempre es domingo
13 de marzo: Día 15. ¿Debe cerrar el Instituto Cervantes de Moscú?
12 de marzo: El papel de los hispanistas de Ucrania en la guerra con Rusia
11 de marzo: Mi encuentro en Leópolis con el periodista de La Voz de Galicia
10 de marzo: Nos hicimos refugiados
8 de marzo: Las últimas horas en la ciudad de san Nicolás
7 de marzo: Protegidos por san Nicolás
6 de marzo: La ciudad de san Nicolás
5 de marzo: Ucrania: dos referencias literarias
4 de marzo: Por qué ha fracasado la guerra relámpago
3 de marzo: Ucrania resiste y vive
2 de marzo: Mis peores temores
1 de marzo: El columpio de esperanzas y temores
28 de febrero: Tanques en Mykolaiv
27 de febrero: Rezad por Kiev
24 de febrero: «¡Feliz cumple, profesor!» (Sé que puede ser el último de mi vida)