Miguel Montero, bombero desplazado a Turquía: «Parecía un escenario de guerra. Todo estaba destruido»
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INTERNACIONAL

El muradano regresó el fin de semana a España después de cinco días sin casi dormir en los que rescató a tres personas de los escombros
14 feb 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Se acabó el trabajo de Miguel Montero en Turquía. El bombero del Grupo de Emergencias Supramunicipal (GES) de Muros formó parte de una expedición formada por una docena de especialistas de la oenegé Intervención, Ayuda y Emergencias. En sus cinco días en la ciudad de Adiyaman consiguieron rescatar de los escombros a 3 personas. La primera de ellas, un chico de 26 años, nada más llegar a su zona asignada. «Nos dio mucha motivación. Pensábamos que podíamos conseguir hacer algo por ellos», remarcó.
Y todo, después de pasar por una odisea para llegar hasta allí desde el aeropuerto de Adana, a unos 375 kilómetros. El estado de las carreteras tras el seísmo dobló el tiempo previsto del viaje. Una vez allí, quedaron impactados. «Parecía un escenario de guerra. Todo estaba derrumbado. Había cuerpos sin vida tapados y gente sacándolos de las estructuras», asegura el bombero muradano. También se toparon con centenares de personas en las aceras alrededor de hogueras alimentadas con madera procedente de construcciones destruidas. «Por la noche estábamos a temperaturas bajo cero», indicó el gallego.
Trabajaron a destajo. Cada hora cuenta durante los primeros días después del desastre. «Estamos realmente agotados. Llevamos dos días y medio casi sin dormir», remarcó Montero.
Los bomberos desplazados participaron en decenas de trabajos de comprobación en las que contaron con recursos para detectar, lo antes posible, cualquier atisbo que les permitiera descubrir alguna persona con vida. «Contamos con máquinas de perforación de estructuras, cámaras y sistemas TPL [dispositivos inteligentes para la localización de víctimas mediante sonidos] y perros de búsqueda», enumeró el bombero muradano. Más de diez canes fueron también héroes anónimos.
Entre ellas, las dos personas rescatas en el tercer día de la oenegé. Un padre de 55 años y su hija de 20. Ambos llevaban casi tres días atrapados y con claros síntomas de deshidratación. «Nuestros esfuerzos no fueron en vano, pero ojalá hubiésemos rescatado a más gente», añadió el especialista gallego.
Segunda fase
«Hay que empezar la fase de reconstrucción. Debemos pensar en los damnificados y no en la propia emergencia», apuntó Moisés Belloch, presidente de la oenegé IAE.Durante el fin de semana llegó a España la expedición que lideraba. «Estamos trabajando en un segunda fase para coordinar la ayuda que se está enviando. Ahora son necesarias tiendas de campaña o productos de higiene. Mucha gente dormirá en ellas durante un tiempo», remarcó Belloch, que insiste en la importancia de canalizar la ayuda para no saturar a las autoridades turcas. «Esta emergencia llevará su tiempo y las prioridades irán cambiando», apuntó.