Los países árabes apuestan por reconstruir Gaza sin expulsar a los palestinos
INTERNACIONAL

La hoja de ruta de Egipto plantea dos años y medio para el desescombro de la Franja y otro tanto tiempo para recuperar sus barrios y crear zonas industriales, parques o un aeropuerto
04 mar 2025 . Actualizado a las 21:44 h.Egipto presentó este martes su plan para reconstruir la Franja de Gaza sin tener que expulsar a los palestinos. Sobre la mesa puso una hoja de ruta por fases con un coste de 50.000 millones de euros y que, de ponerse en marcha, concluiría en un plazo de un lustro.
El documento final, titulado Recuperación temprana, reconstrucción y desarrollo de Gaza, tiene 112 páginas y recoge una primera etapa de dos años y medio dedicada al desescombro en la que los gazatíes vivirían en casas prefabricadas. Superado ese tiempo, el proyecto egipcio contempla la recuperación de los barrios de las distintas localidades para obtener un enclave «sostenible, verde y transitable», con zonas industriales y agrícolas, parques e incluso un nuevo aeropuerto y puerto. Todo un sueño que evoca al breve período de esperanza que despertaron los Acuerdos de Oslo en 1990.
El presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, tomó buena nota de lo sucedido con el líder ucraniano, Volodímir Zelenski, la pasada semana en el despacho oval y en su discurso de bienvenida a los invitados a la cumbre de emergencia de la Liga Árabe aseguró que Donald Trump «es capaz de lograr la paz en Oriente Medio». La figura del magnate y su amenaza de levantar «la Riviera» de la región en Gaza estuvieron omnipresentes en un encuentro en el que los asistentes, entre ellos el emir de Catar, el vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos y el ministro de Exteriores de Arabia Saudí, apelaron una y otra vez a la solución de los dos Estados.
¿Y quién gobernará Gaza? El plan de Al Sisi propone la formación de un comité de tecnócratas —que no incluirá representantes de ninguna facción política palestina— para gestionar la Franja durante los primeros seis meses y plantea la posterior celebración de elecciones. Este órgano sentará las bases para el regreso de la Autoridad Nacional Palestina al enclave, mientras que Egipto y Jordania entrenarán y equiparán a agentes de seguridad gazatíes para su despliegue en la Franja.
Desde el exterior, el Consejo de Seguridad de la ONU debería aprobar el envío de una «fuerza internacional de mantenimiento de la paz».
Trump señaló a Egipto y Jordania como países de acogida para los 2 millones de gazatíes. Tanto Al Sisi como el rey jordano Abdalá dieron un no rotundo a la propuesta y recibieron el apoyo de todos los asistentes, pero siempre con un tono lo más diplomático posible. En palabras del presidente egipcio, su plan garantiza que la población de la Franja «permanezcan en su tierra». El presidente palestino, Mahmud Abás, se desplazó a El Cairo y agradeció esta cumbre de rechazo al proyecto «irresponsable e inhumano» del magnate.
Alto el fuego en el limbo
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, intervino para insistir en que «no puede haber recuperación sin el fin de la ocupación, ni justicia sin rendición de cuentas por las violaciones del Derecho internacional, ni reconstrucción sostenible sin un horizonte claro y basado en principios».
Jihad Taha, portavoz de Hamás, declaró que ellos aceptan «la propuesta de Egipto de formar un comité palestino de tecnócratas porque puede ayudar a aliviar el sufrimiento del pueblo». Pero pidió más esfuerzos para «obligar» a Israel a implementar el acuerdo de alto el fuego firmado el 15 de enero, que ha quedado en el limbo tras la decisión del primer ministro hebreo, Benjamín Netanyahu, de no pasar a una segunda fase.
Los israelíes, que han cortado el acceso de ayuda a la Franja, tratan de imponer una nueva propuesta para lograr la liberación de los rehenes, pero sin retirar a sus fuerzas ni aceptar una tregua definitiva. Desde Israel apoyan el plan de Trump y no se plantean regresar al escenario de los dos Estados. Netanyahu insiste en que tampoco aceptará una Gaza en manos de la Autoridad Nacional Palestina.
El ministro de Exteriores hebreo, Gideon Saar, exigió además la retirada de Hamás del enclave y la total desmilitarización« de la Franja como condiciones para mantener un alto el fuego cada día más débil. Sobre el desarme, Sami Abu Zuhri, dirigente islamista, dijo que «cualquier conversación sobre las armas de la resistencia es una tontería. Son una línea roja».