
Elías González realizó una demostración de alfarería en la jornada inaugural de Artelemos
04 ago 2023 . Actualizado a las 19:00 h.Elías González es uno de los últimos alfareros de Gundivós. Hace 22 años que trabaja en el mundo de la cerámica de manera profesional y cuenta seguir muchos años más con la misma ilusión. Compró la rectoral del pueblo y creó en ella un centro de alfarería. Estos días está en Monforte con motivo de la feria de artesanía Artelemos. Ayer realizó una demostración de esta cerámica en la calle Cardenal.
—¿Cómo se inició en el mundo de la alfarería?
—Empezó todo cuando era pequeño, en mi pueblo. Uno de los vecinos, que estaba casi puerta con puerta se dedicaba a la alfarería y ahí empezó todo. Es un oficio apasionante y fue algo que me cautivó desde muy joven.
—Trabaja usted en la Rectoral de Gundivós. ¿Cómo surgió esta idea?
—Hace 22 años que me dedico de manera profesional a la alfarería y entendía que un oficio como este en Gundivós podía darle repercusión a la zona si se hacía en un edificio emblemático. Hoy en día la Rectoral de Gundivós es un punto importante para visitar, no solo de la Ribeira Sacra, sino de toda Galicia, cuando hablamos de alfarería.
—¿Cómo es el proceso de elaboración de sus piezas?
—Gundivós es una de las alfarerías más ancestrales de la península Ibérica, lo que supone que tengamos unos métodos muy poco vistos. Yo trabajo con torno bajo, con el barro de la zona, cocciones con leña, y sobre todo, impermeabilizaciones con resinas naturales. Esto todo da lugar a piezas únicas. Se hace la extracción del barro y una vez hecha, se le añade agua, se descompone, se pasa por una amasadora y a partir de ahí, creamos la arcilla. Cuando está lista, se mete en un envase para que se pueda utilizar durante unos días y se lleva directamente al torno. Este es un torno bajo, uno de los más ancestrales. Con el método de churros creamos las piezas y a partir de ahí se le da forma.
—¿Qué es lo mejor y lo peor de su profesión?
—Lo mejor es que hago algo que realmente me gusta. El hecho de estar en mi pueblo y hacer algo típico de la zona es un plus. Eso da lugar a que apostemos por Gundivós como punto de visita y la Rectoral de Gundivós como un museo etnográfico de alfarería. En cuanto a lo peor, no veo nada a primera vista. Quizá vivir en el medio rural, porque hay poca gente y los inviernos se hacen un poco largos. Pero como tienes que aprovechar para trabajar tampoco es un inconveniente.
—¿Le compensa trabajar de alfarero?
—Es muy difícil trabajar de manera profesional. Mucha gente lo intentó y no es nada fácil hoy en día. El tema de Gundivós como punto de visita creo que se está afianzando y poco a poco creo que podemos seguir con esta ilusión.
—Es usted el último alfarero de Gundivós, ¿cómo ve el futuro de su profesión?
—El futuro está asegurado. Siempre hay gente que sabe hacer algo de alfarería, no lo hace de manera profesional porque tampoco tendríamos cabida todos. Pero tengo un par de niños que poco a poco se van introduciendo en el tema, algún chico del pueblo también le gusta. Creo que esto es una de las razones por las que nunca se va a perder. Otra cosa es dedicarse a ello de manera profesional, ya que uno tiene que tener las ideas muy claras y un objetivo.
—¿Qué supone la feria de artesanía para usted?
—Artelemos está siempre marcada en el calendario. A principios de agosto sabemos que tenemos que venir aquí. Es una feria que concentra a mucha gente y da lugar a que salgamos de nuestro recinto, que es Gundivós, y podamos enseñar a la gente nuestras técnicas, nuestros productos, nuestra historia, etc.
—¿Cuál es su público? ¿Qué tipos de cliente tiene?
—No hay edades. Por aquí pasan desde niños pequeños hasta los más mayores. Lo que sí se intenta es trabajar con un turismo que a nivel cualitativo tenga sus conocimientos, sepa valorar el patrimonio, la cultura y la tradición.
—¿Cuáles son sus planes de futuro?
—De momento es afianzarse y seguir trabajando en Gundivós. Potenciar a este pueblo como centro de visita ya que es un pueblo único en toda Galicia y lucharemos para que la alfarería quede en Gundivós.