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El miedo atenaza, te coloca en postura defensiva. Te olvidas del mundo. Te centras en tu supervivencia. Así se sienten muchas familias y empresarios, bloqueados ante la inversión y centrados, los más atrevidos, en el corto plazo. Viendo el mundo mes a mes. Y gracias. Otros ya se han instalado en el instante. El lunes sueñan en cómo será el viernes.
El Tesoro público nos informa que la deuda del Estado ya se ha instalado en los 1,29 billones de euros. El 130 % del PIB precrisis. Ochenta y ocho mil millones más que en febrero. Exceltur, la asociación empresarial que reúne a los grandes de la industria turística, cifra las pérdidas, para su actividad, en 99.000 millones. Este verano les habrá supuesto, en ausencia de ingresos, 36.000 millones. El Consejo de Gestores Administrativos cifra en 150.000 los trabajadores por ERTE de fuerza mayor que siguen sin cobrar la prestación. Este verano, cada vez que un organismo, una asociación empresarial, o una autoridad administrativa sale a los medios, nos congela el alma. Si a ello le sumamos los continuos rebrotes, entonces ya tenemos todas las piezas para construir una cantata del pánico.
Así nos muestran el mundo, así lo vemos y así lo creemos. Y hacemos bien. Es lo que hay ¿Seguro? Si nuestra mirada está en el corto, con toda seguridad. Ahora bien, no todo el mundo camina con la cabeza baja, atentos a los socavones del suelo, otros, intentando ver el horizonte, alzan la cabeza un día sí y otro también.
El escenario base del BCE para el tercer trimestre se sitúa en el optimismo moderado, previendo un crecimiento del 8 %. La caída del segundo fue del 12 %. En paralelo, cada vez más inversores, el 46 %, opinan que las bolsas ya han entrado en tendencia alcista y no, como opinan otros, el 35 %, en un rali alcista dentro de un mercado bajista. Al menos esto es lo que se desprende de la encuesta realizada, hace unos días, por Merrill Lynch a 203 gestores de todo el mundo. El optimismo, entre los gestores de carteras, alcanza el nivel más alto desde febrero ¿Qué podría hundirlo? Una segunda oleada de covid. Por eso, cada vez más inversores tienen un ojo puesto en las fases III de las seis vacunas que saldrán este año al mercado. La efectividad, de solo una de ellas, le dará una vuelta al crecimiento económico. Este, por otra parte, es el mantra que, un día sí y otro también, la banca de inversión le está dando a sus clientes. Unos, los más optimistas, empiezan a tomar posiciones este mes, otros lo harán en septiembre. En todo caso, en noviembre, cuando soliciten su reconocimiento ante las agencias gubernamentales, multitud de inversores ya estarán ubicados en sus posiciones estratégicas.
Lo que es evidente es que la economía tiene, hoy, dos referentes públicos, el Ministerio de Economía y el de Sanidad. Son las dos columnas sobre las que se debe apoyar el cetro de cualquier presidente. Obviamente, Feijoo, también. Su estructura de gobierno está por conocer, ignoro si por definir, pero parece evidente que la Xunta, más que nunca, debe ampliar sus vicepresidencias, y hacerlo para ubicar, estratégicamente, los ejes de la futura acción política. Aún suponiendo que las vacunas sean una realidad, y en el primer trimestre, del 2021 tengamos campañas masivas de vacunación, el virus no se irá. Toca gestionarlo, domesticarlo, minimizarlo, arrinconarlo, lo que implica conocimiento, capacidad de gestión y apoyo inversor. Y tiempo, mucho tiempo.