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Mientras llega el futuro, larga vida al cochecito abollado del 2007
22 may 2022 . Actualizado a las 19:46 h.Vas al taller a que te dejen listo el coche de 15 años para pasar la ITV y te sorprende comprobar, por las matrículas, que tu vehículo es uno de los más nuevos de los veintitantos que esperan pasar por las manos de los mecánicos. Aunque estén menos rayados y abollados que el tuyo porque la gente, en general, es cuidadosa con esta inversión tan importante y tan necesaria en este país de hábitat disperso y de transporte colectivo insuficiente. Las estadísticas confirman la impresión personal.
En el primer trimestre de este año se vendieron en España 164.400 coches nuevos y 448.000 usados. Las ventas de automóviles de 15 o más años de uso ya igualan a las de los vehículos recién salidos de fábrica. El envejecimiento del parque móvil se acelera, con los problemas que conlleva. Pero, por más que se empeñen los Gobiernos, estas cosas del bolsillo no se arreglan con restricciones legales. Por una parte, la oferta de vehículos nuevos está atascada. Y eso da lugar a que sus precios hayan subido. Cuestión que se combina con la pérdida de poder adquisitivo que las crisis encadenadas le han traído a la mayoría de la población, y con la gran incertidumbre que tenemos encima acerca de cuál será el coche del futuro, si eléctrico, de hidrógeno, de gas licuado o de las nuevas tecnologías que se capturen de los ovnis, ahora reaparecidos de manos del Pentágono. Los eléctricos parecen estar tomando la delantera, pero faltan instalaciones de recarga. ¿Vamos a ser capaces de pedirle al oligopolio eléctrico, aparte de que reduzca sus beneficios, que refuerce las redes de distribución hasta el punto de poder alimentar a los treinta y tantos millones de vehículos que circulan por España?
Difícil confluencia de voluntades y de capacidades. Igual es más fácil diversificar: ahí están los fabricantes chinos esperando que se rebajen las exigencias europeas en emisiones y seguridad para invadirnos y solucionar el estrangulamiento de la oferta. Con la misma, a lo mejor también volvían a fluir los microchips y componentes desde el gigante asiático. Ya veremos. Pero mientras llega ese futuro, larga vida al cochecito abollado del 2007.