Algunos hablantes que intentan ser cuidadosos en su forma de manifestarse dudan ante la locución cuatro costados a la hora de aplicarla a una persona. Si el costado es la parte lateral del cuerpo humano, razonan, nadie tiene más de dos. Sin embargo, hay una acepción de costado que en ocasiones explica y justifica ese uso. En plural, costados , designa, en la genealogía, las líneas de los abuelos paternos y maternos de una persona. «Cuatro dedos de injundia de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi linaje», dice un personaje de un entremés de Cervantes. La expresión es frecuente en Galdós: «Nobleza les sobra para ello por los cuatro costados, pues así los Juárez, como los Zapatas, y los Delgados y Pontes, son de lo más alcurniado de Andalucía». No siempre se emplea los cuatro costados en enaltecedoras referencias a hidalguía o pureza de sangre. Es también expresión para la injuria: villano de cuatro costados . No se recomienda, sin embargo, su uso para dotar al cuerpo humano de dos partes laterales más de las dos que ya tiene (Lo cogió el sol por los cuatro costados). Cuando no se aplica a personas, los cuatro costados tiene el significado de 'totalmente, por todas partes'. Curiosamente, se usa mucho para hacer referencia a incendios, reales o figurados: «La historia verídica comenzará a arder por los cuatro costados», escribe Ortega en Meditaciones del Quijote; «Ya no pondrás fuego al mundo por los cuatro costados» es del Torrente de La saga/fuga de J.?B. Concluyamos con Alberti, que con trazos rotundos escribía hace más de sesenta años en Prosas encontradas un texto que podría ser de hoy: «Arde, retumba el mundo por sus cuatro costados» .