14 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

LA CAFEÍNA es un alcaloide que se obtiene de las semillas y hojas del café, del té y de otras plantas. Los alcaloides son compuestos orgánicos producidos por vegetales, que tienen al menos un átomo de nitrógeno, generalmente de carácter básico («álcali», base). También son alcaloides: morfina, cocaína, quinina, atropina, orensina, santiaguina, etcétera. La cafeína es un polvo blanco. Fue aislada en 1820 por el químico alemán F. Runge y su estructura molecular (1,3,7-trimetil xantina) no se conoció hasta 1897. Se puede sintetizar, pero el mercado se abastece con la obtenida al descafeinar el café. Su uso en medicina se basa en el efecto que tiene de estimular el metabolismo y relajar los nervios bronquiales. Se emplea como tónico, analgésico, para el tratamiento del asma y para aumentar la resistencia física. En el Tibet beben té los tibetanos y sus caballos y mulas. La cafeína actúa como estimulante porque fomenta la generación de dopamina, pero sólo hasta un valor determinado; después ya no tiene efecto sobre el nivel de esa sustancia. Cuando se ingiere cafeína, el cuerpo moviliza sus defensas al fin de deshacerse de la toxina invasora, en un proceso que dura varias horas, aunque los fumadores pueden eliminarla en menos tiempo, porque al fumar se potencia la producción de enzimas destructoras de la cafeína. Hay muchos mitos sobre la cafeína. En el Seminario Internacional sobre la cafeína (Grecia, 1993), 175 científicos de todo el mundo llegaron a la conclusión de que no causa insomnio, ni indigestiones, ni dolencias cardíacas. Las primeras veces que se toma se aumenta el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. A medida que nos hacemos asiduos de colas, café y té, el cuerpo deja de reaccionar de esa forma.