NO HAY un caos responsable. Por su propia naturaleza, el caos es irresponsable o impide identificar a los responsables. Sin embargo, un informe encargado por el Pentágono a una comisión independiente señala que, en el caso de las torturas en la cárcel de Abu Ghraib, «no hubo una política que ordenara los malos tratos», pero sí «había un caos» en la prisión. Es una forma de generalizar o diluir los compromisos, hasta el extremo de concluir que la responsabilidad afecta tanto a los altos mandos militares en Washington como a los jefes que mandaban las tropas estadounidenses en Irak cuando se cometieron los hechos denunciados. «Ha habido tanto responsabilidades individuales como institucionales, en los niveles más altos», dice el informe. ¿Responsable el caos o responsable el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld? Según el informe, la respuesta es el caos, es decir, el fracaso de liderazgo de los altos mandos militares, que permitió las torturas a presos iraquíes. Pero, ¿quién es el responsable del fracaso de ese liderazgo? Los autores del informe, presididos por el antiguo secretario de Defensa James Schlessinger, no saben, no contestan. Pero no hace falta ser un lince para percibir lo que quieren decir..., y lo que no quieren decir. Quieren decir con toda claridad que los responsables son muchos en la cadena de mando (¿incluido el que declaró la guerra?), pero quieren dejar igualmente claro que no son estrictamente identificables, ni es determinable su responsabilidad específica. Todo lo que han descubierto es que Abu Ghraib era «un caos» que se convertía por las noches en «una casa de fieras», con un «sadismo» de origen simplemente caótico. Una conclusión que hubiera dejado sin palabras al propio Franz Kafka. Lo cierto es que el informe revela una realidad incontestable: la dificultad de establecer las responsabilidades cuando una posguerra se complica, las bajas propias aumentan, la información sobre el enemigo escasea y los altos mandos presionan y exigen mejores resultados. Entonces llega eso que llaman «un caos» y que es el lamentable «todo vale» que asoma en todas las guerras. Y ante esa realidad estamos.