El PSOE se instala en el despropósito

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

11 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Se consumó el despropósito. La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, será la candidata a las elecciones europeas de mayo. Lo que parecía un rumor alentado por enemigos del partido ha resultado ser cierto. Ya puestos, podría haberse presentado el propio Rubalcaba y no pasaba nada. Para entender el disparate que supone la elección, hay que explicar que en un momento crucial para el futuro del PSOE, quizá uno de los más delicados de su larga historia, y en medio del inminente y complejo proceso de renovación de listas municipales, autonómicas y hasta del candidato a la presidencia del Gobierno, la máxima responsable de la organización interna de los socialistas va a estar volcada en su propia campaña, tratando de ganarse un bien remunerado escaño en Bruselas, a 1.600 kilómetros de Madrid, o alternativamente en Estrasburgo, a 1.700. Y después, y en pleno proceso de primarias del PSOE, vivirá en un continuo puente aéreo hacia el Europarlamento. No se sabe si lo que Valenciano se toma a chirigota es su trabajo en Ferraz, el que pueda desarrollar en Bruselas, o ambos. Pero lo cierto es que si entre los socialistas reinaba el desconcierto sobre su propio futuro, a partir de ahora lo que puede instalarse es directamente el desmadre sin orden ni control.

Poniéndose una venda preventiva, argumentan en el PSOE que otros partidos socialdemócratas europeos, como los franceses o los alemanes, tienen como candidatos para las elecciones europeas de mayo a destacados miembros del aparato, aunque ocultan que el SPD gobierna en coalición en Alemania y el PS francés lo hace con mayoría absoluta en Francia, mientras el PSOE pena en la oposición en España, perdiendo apoyos cada día, después de haber cosechado el peor resultado de su historia y a pesar del brutal desgaste de un Gobierno obligado a recortar en todo.

La decisión del PSOE es tan desconcertante, que hay teorías para todos los gustos. La más obvia es que Rubalcaba ha comunicado ya a los suyos que tira la toalla y les recomienda por ello que se vayan buscando ocupación alternativa. La segunda, completamente opuesta y a mi juicio más probable, es que Rubalcaba no quiere que ningún otro dirigente socialista, y mucho menos un crítico como López Aguilar, se apunte el tanto de un posible buen resultado en las europeas. Y presenta a una de sus más fieles porque pretende exhibir el hipotético éxito electoral como un aval a su gestión que le obliga a ser candidato en las generales. Y las primarias, para otro día.

Cualquiera de las dos hipótesis supone una utilización torticera de la candidatura socialista en favor de los intereses de Rubalcaba y los suyos. Falta todavía completar una lista en la que el PSOE buscará huecos a viejas glorias en retirada. Pero, por si alguien esperaba renovación, como número dos de Valenciano irá Ramón Jáuregui, con 34 años de cargos públicos a sus espaldas. Regeneración pura, vamos.