Los fumadores también son personas y con derechos
OPINIÓN
En la política de los últimos años respecto al tabaco (y en otros aspectos de nuestra sociedad moderna) nada tiene lógica, lo que le hace a uno pensar que la sensación que produce prohibir es mucho más placentera que la de organizar y regular para una mejor convivencia. Al menos lo primero es mucho menos esforzado para el legislador.
Si le añadimos la moda de implicar al ciudadano para vigilar y mandar sobre sus congéneres, como un policía de balcón, por supuesto que muchos se deleitarán de ejercer ese poder, aunque realmente no les afecte en nada negativo.
La «tolerancia cero», ese eslogan tan de moda últimamente es exactamente la definición de la intolerancia
Las personas fumadoras en España se estiman en aproximadamente el 35 % de la población y si lo calculamos respecto a la población adulta esta cifra aumenta considerablemente.
Debe recordarse que el hábito de fumar no es un fenómeno nuevo que haya surgido en la clandestinidad y de la noche a la mañana, son muchos los años durante los cuales se ha incentivado enormemente el consumo de tabaco y nunca se ha ilegalizado.
Desde luego ningún país se plantea una medida como la descrita (la ilegalización) del consumo de tabaco por los pingües beneficios económicos que aporta a las arcas de los estados, a la vez que nuestros políticos se erigen en los dictadores de nuestra moral y salud, como si fuésemos inmortales y viviésemos en un mundo perfecto. No es fácil ver junta tanta hipocresía
Todas las prohibiciones, pero sobre todo aquellas que se ejercen sobre aspectos legales y costumbres arraigadas en la sociedad, atentan contra la libertad individual de las personas y contra su derecho a decidir sobre su vida y su futuro.
Los fumadores no somos una plaga que amenaza con provocar la destrucción de la humanidad, y por supuesto que no somos más transmisores de enfermedades infectocontagiosas (hablo del covid) como algunos apuntan sin base ni prueba científica alguna. Los fumadores simplemente pedimos, y desde nuestra asociación ANFA www.fumadoresactivos.com lo vamos a exigir por las vías oportunas, que se nos trate como a personas con derechos. Estos pasan por tener posibilidad de utilizar espacios cerrados, tanto públicos como privados, y por supuesto espacios al aire libre en los que podamos hacer uso del tabaco, sin interferir en la libertad de aquellos que no deseen estar en ellos.
Hay medios para poder organizarlo, solo hace falta voluntad.