George Orwell desnuda a la izquierda

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

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16 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En los libros que La Voz está distribuyendo con su periódico del domingo, todos los títulos hacen honor al nombre de Biblioteca imprescindible. Para los que todavía amamos el papel, son una delicia estos tomos que forman una miscelánea muy particular. En este esfuerzo por potenciar la lectura, vimos pasar obras que no necesitan presentación como Julio César, de Shakespeare. Si Shakespeare viviese hoy, cada frase suya habría sido el tuit más potente. Qué manera de cincelar las palabras. No falta ni sobra ninguna. Otras entregas nos pusieron entre las manos la gozada de volver a ser niños, con la posibilidad de releer El corsario negro, de Emilio Salgari. Cómo vuelan las páginas, más rápidas que el más veloz de los pájaros, en las naves piratas. Y así semana tras semana. Pero les quiero llamar la atención sobre la entrega hoy de una de las obras claves de George Orwell. El autor británico es un lógico súper ventas por las reediciones de su 1984. Un libro en el que clavó el totalitarismo al que tendemos una y otra vez de forma absurda los humanos. Cómo nos gusta que nos den órdenes y ponernos de vez en cuando en manos de políticos autoritarios, que buscan controlarlo todo, menos su bolsillo. Pues Orwell publica en la colección sus memorias de cuando se alistó de miliciano del POUM en la Guerra Civil española. El famoso Homenaje a Cataluña no tiene una página que no haya que subrayar. En estos tiempos, en los que regresa como una pesadilla la política de bloques, es muy sano ver el disparate que es una guerra, cualquier guerra. Este trabajo de Orwell sigue siendo muy criticado. En su día fue hasta prohibido en determinados países por la izquierda, al dejar al desnudo las peleas entre hermanos comunistas, socialistas y anarquistas antes y durante la guerra incivil. Cuenta el desastre de la organización de las columnas, tanto de las brigadas internacionales como de los soldados de todo lo que en el año 1937 pasó a denominarse ejército popular, para terminar con las rencillas entre PSUC, POUM O PCE. Orwell narra su paso por el frente de Teruel y de Zaragoza y donde, además de las balas perdidas, los enemigos más terribles eran el frío, las ratas grandes como gatos que correteaban sobre los soldados sin equipamiento en las trincheras heladas y los piojos. Es admirable cómo clava el carácter español desde su visión de inglés. Alguna de sus definiciones siguen plenamente vigentes. «En España, el hoy no existe. Todo se puede dejar y se deja para mañana». También están en vigor esas peleas entre la izquierda. La división que protagonizaron en el pasado comunistas, anarquistas y socialistas y que fue una alfombra para el triunfo de Franco la revivimos hoy, de momento sin disparos, entre el PSOE, Sumar y Podemos. Cada ombligo por encima del ombligo del supuesto camarada. Los zurdos persiguieron y persiguen a Orwell por aquellas palabras que no hicieron nada más que traducir las impresiones que él vivió en la guerra, sin ocultar las puñaladas traperas entre unos y otros. Esta guerra civil de Orwell asimismo está emparentada con la de Gila. Un absurdo, matarse, pero lo seguimos haciendo en Siria, en Ucrania...