En defensa de la inmunización frente a las infecciones

María del Mar Tomás Carmona
María del Mar Tomás Carmona MÉDICO MICROBIÓLOGA DEL HOSPITAL DE A CORUÑA, INVESTIGADORA DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA (INIBIC) Y PORTAVOZ DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS Y MICROBIOLOGÍA CLÍNICA (SEIMC)

OPINIÓN

MABEL R. G.

31 mar 2025 . Actualizado a las 10:59 h.

La inmunización (vacunas y anticuerpos neutralizantes) es una historia de éxito para el mundo, ya que permite salvar millones de vidas cada año. Las vacunas son productos biológicos que estimulan la producción por el organismo de anticuerpos frente a un patógeno infeccioso y, en consecuencia, generan una respuesta inmunitaria frente a la enfermedad causada por dicho patógeno. Por lo general, las vacunas se componen de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados —es decir, debilitados— o de productos o derivados de microorganismos (como antígenos o ARN), existiendo diferentes vías de administración, como la vía intramuscular, vía oral o, incluso, a través de un vaporizador nasal.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que las vacunas evitan la muerte de unos tres millones de personas al año, siendo 2,5 millones de ellas niños. Más de veinte enfermedades infecciosas potencialmente mortales pueden ahora prevenirse mediante la inmunización. Entre ellas destacan: poliomielitis, sarampión, tétanos, rubeola, cólera, hepatitis vírica, enfermedades transmitidas por vectores, meningitis, gripe estacional, covid, rabia, papilomavirus, etcétera.

Desde el 2010, 116 países han introducido vacunas que no usaban anteriormente, entre ellas las dirigidas contra afecciones tan mortíferas como la neumonía neumocócica, la diarrea, el cáncer de cuello uterino, la fiebre tifoidea, el cólera y la meningitis.

Además, se ha potenciado la innovación en el desarrollo de vacunas. Ahora hay protección vacunal frente a la malaria, el dengue y la enfermedad por el virus del ébola, el virus respiratorio sincitial, y se están investigando vacunas prometedoras frente a la tuberculosis (vacuna gallega en fase final de ensayo clínico) y todas las cepas del virus de la gripe o influenza y gripe aviar. Investigaciones recientes sobre anticuerpos monoclonales neutralizantes de amplio espectro y vacunas terapéuticas están abriendo nuevos horizontes esperanzadores. Cada vez hay más vacunas que protegen la salud en la infancia, adolescencia y la edad adulta, así como durante el embarazo y en la vejez. También hay nuevas líneas de innovación en la distribución y administración de vacunas, así como de mejora de los servicios de inmunización. La investigación digital, las nuevas técnicas de vacunación sin aguja y unas cadenas innovadoras de almacenamiento y suministro prometen transformar los programas de inmunización en un futuro próximo. El acceso oportuno a datos fiables a través de adecuadas bases de datos brindará a los programas de salud nacionales e internacionales nuevas posibilidades de supervisar y mejorar constantemente su desempeño, alcance y eficiencia.

Las vacunas son imprescindibles para prevenir y controlar muchas enfermedades transmisibles, por lo que sustentan la seguridad sanitaria mundial frente a la globalización. Además, en general, se consideran fundamentales contra las enfermedades infecciosas emergentes, ya que limitan brotes epidémicos y combaten la propagación de bacterias resistentes a los antimicrobianos.

En el año 2021, la OMS, Unicef, Alianza Global para la Vacunación e Inmunización (Gavi) y otros aliados lanzaron la Agenda de Inmunización 2030 (AI2030), en la cual se establece una visión global y una ambiciosa estrategia para el fomento y desarrollo de las vacunas, para la protección sanitaria global y con el objetivo de salvar más de 50 millones de vidas. Esta agenda desarrolla actividades de interés para los sistemas sanitarios, comunidades científicas, productores y fabricantes de vacunas y población civil. Dicha agenda sitúa la inmunización como un factor clave, frente a posibles riesgos sociales, para respetar el derecho fundamental de las personas a disfrutar del mayor grado posible de salud física y mental, y también como una inversión de futuro a través de la creación de un mundo más sano, seguro y próspero para todos.