Descansar mientras una máquina se encarga del trabajo sucio es uno de los anhelos que la humanidad arrastra desde la Revolución Industrial hasta la era del internet de las cosas. A un ingeniero de software llamado Sammy Azdoufal ese propósito le permitió alumbrar un hallazgo inesperado. Jugando con su Playstation, se propuso buscar un atajo en la rutina doméstica que le permitiera pilotar su robot aspirador desde el propio mando de su PS5. Él podría jugar mientras el aparato recolectaba ácaros y partículas por las esquinas de casa. Con sus conocimientos e inteligencia artificial, programó el aparato para poder supervisarlo sin levantarse del sillón y así, desde su control remoto, logró conectarse con éxito con su aspirador inteligente. Con el suyo y con otros 7.000 de la misma marca en más de veinte países. Trasteando con su hallazgo no solo pudo ver la ubicación precisa de cada dispositivo, sino también el plano y las medidas de cada hogar y la habitación exacta donde limpiaba, además de tener acceso a las cámaras y el micrófono. El ingeniero aseguró que el hallazgo fue fortuito, que solo se tropezó sin saberlo con una base de datos que nadie había encriptado. Él dio aviso al fabricante para que subsanara el fallo y después detalló lo ocurrido al medio The Verge. Nadie sabrá nunca cuántos lo habrán conseguido y no han dicho nada.