Su buen arranque de temporada, con triunfo en el Camp Nou, eclipsó la posibilidad de que fuera sancionado
04 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Hércules avanza en Primera bajo la sombra de la sospecha. Porque antes de los fichajes de relumbrón y de una trayectoria brillante para tratarse de un recién ascendido, el equipo alicantino sembró dudas sobre la limpieza de su ascenso. Todo comenzó en los últimos días del mes de julio, a raíz de las diligencias surgidas por el caso Brugal, una trama de adjudicaciones irregulares de basura en Alicante, en el que está implicado Enrique Ortiz, máximo accionista del rival coruñés del próximo lunes.
Aunque el juez responsable del caso dio por cerrada la ramificación del escándalo que salpicaba al Hércules, días más tarde el diario El País transcribió unas escuchas practicadas durante las investigaciones en las que supuestamente se insinuaría el intento del dirigente del Hércules de comprar los partidos contra el Salamanca, el Córdoba, el Girona y el Recreativo, de las jornadas 34, 36, 37 y 38 de la pasada campaña, para asegurarse el ascenso.
En las más explícitas, Ortiz, con el capitán del equipo, el ex madridista Tote, como mediador, arreglaba el resultado del partido contra el Córdoba. «Le di cien mil euros y el portero se tiró para el otro lado», fue una de las frases que se dieron a conocer de una conversación entre Ortiz y un allegado y que hacía referencia al guardameta del Córdoba Raúl Navas.
Pese a la solicitud del Consejo Superior de Deportes y de los organismos futbolísticos, las cintas no llegaron a su poder, porque el juez estimó que invadían la intimidad de los implicados, pues las conversaciones habían sido grabadas para otro caso. Pese a admitir la gravedad, el magistrado recordó que la compra de partidos no es un delito penal, aunque sí lo será desde el 22 de diciembre, cuando entre en vigor la reforma del Código Penal. Sin las cintas, las posibilidades de que el Hércules fuera sancionado -si se terminaba por confirmar el amaño- se veían reducidas, aunque la Liga de Fútbol Profesional llegó a llamar a declarar a los implicados, incluso con la competición ya empezada.
Comparecencia
En un gesto sin precedentes, los propios Tote y Raúl Navas viajaron a Madrid después de que fuesen citados por la comisión que investigaba el que fue denominado como caso Hércules. Ambos lo negaron todo y finalmente, debido a la falta de pruebas, la Liga de Fútbol Profesional decidió archivar el asunto. Tuvo que reconocer que no existía una base suficiente sobre la que abrir un expediente disciplinario a la entidad del Rico Pérez.
Esta resolución llegó al día siguiente de que el Comité de Apelación, dependiente de la Federación Española de Fútbol, desestimase el recurso presentado por el Betis y el Cádiz [los mayores perjudicados por el supuesto amaño, pues el equipo sevillano quedó cuarto clasificado y sigue en Segunda, mientras los gaditanos cayeron en la última jornada a la Segunda B] contra la decisión del Comité de Competición del 21 de agosto de no abrir expediente al Hércules por una supuesta infracción por predeterminar resultados.
Tras estas dos resoluciones y unos meses intensos, en los que se puso en entredicho su ascenso a Primera División y en los que se vio en el ojo del huracán por sus presuntas irregularidades, los dirigentes del Hércules respiraron más tranquilos. Al menos de puertas para dentro, aunque la sombra de la sospecha los sigue acompañando allá donde van. El caso Hércules parece cerrado y en la entidad alicantina tratan de olvidar la pesadilla, por más que Tote, presumible titular el próximo lunes en A Coruña, afirmase en las últimas semanas que en el vestuario «hace tiempo que no se habla» del supuesto amaño.