La desaparición del holandés se vuelve a investigar desde cero

Maite Rodríguez Vázquez
MAITE RODRÍGUEZ OURENSE / LA VOZ

OURENSE

cedida

Al lugar donde se halló el coche se llega desde Santoalla por la montaña

20 jun 2014 . Actualizado a las 07:25 h.

A la espera de que sean analizadas en Madrid las muestras que el equipo especializado en inspección ocular de la Policía Judicial de la Guardia Civil sigue tomando en el paraje forestal de A Veiga en el que apareció calcinado el viejo Chevrolet de Martin Vervondern, para el instituto armado la investigación sobre la desaparición del holandés residente en Santoalla (Petín) vuelve a empezar desde cero. Todas las hipótesis están abiertas y una vez los agentes terminen su trabajo de recogida de restos en la zona en la que fue descubierto el coches el martes por la tarde, se abrirán nuevas líneas de investigación o se repasarán las anteriores.

Por el estado y la zona en la que apareció el vehículo -que fue avistado por un piloto de un helicóptero de la Guardia Civil que pensó que el coche podría ser el de Martin- cobra más fuerza ahora la hipótesis de que este alemán de nacimiento y holandés de nacionalidad pudo ser asesinado. Hace cuatro años y medio, la Guardia Civil ya investigó su entorno -eran conocidas las rencillas e incluso agresiones que había entre la pareja holandesa que vivía en Santoalla y la otra familia residente en la aldea- pero no se encontraron pruebas. Martin Vervondern residía desde hacía una década en Santoalla con su esposa Margo Pool. Ofrecían su casa a la red internacional de granjas ecológicas y recibían visitantes de diferentes países que, a cambio de realizar unas horas de trabajo, obtenían casa y comida. Uno de ellos fue quien denunció su desaparición. Otro, americano, que llegó el 20 de enero del 2010, un día después de que Martin fuera visto por última vez conduciendo su coche tras regresar de O Barco, regresó el año pasado para grabar un documental sobre Santoalla -donde Chano Piñeiro había rodado la clásica Sempre Xonxa- y la misteriosa desaparición del holandés, que el reportero Paul Mehrer consideraba «una historia apasionante». Dentro de un tiempo -el que lleve a los investigadores resolver este renovado caso- tendrá más material para su relato audiovisual.

El lugar en el que apareció parcialmente calcinado el vehículo, que estaba quemado por dentro, está apartado del lugar de residencia de la pareja holandesa pero es posible llegar a él desde Santoalla atravesando diferentes pistas y senderos a través de la montaña. Con todo, de haber seguido esta ruta el coche tendría que haber pasado por algunas aldeas poco pobladas como San Fiz o Riomao para adentrase en el paraje de As Touzas da Azoreira, cerca del cual se halló el vehículo. Es un área forestal en la que se han realizado varias repoblaciones y es habitual que se hagan en ellas trabajos como corte de árboles, según explicó el alcalde de A Veiga, Edesio Yáñez.

De momento, nadie puede acceder al lugar. Los inspectores de la Guardia Civil siguen buscando en el complicado escenario de un coche quemado muestras de ADN o pruebas que confirmen o descarten un crimen.