Confirman la condena de cárcel a un abuelo de Ourense que obligaba a su nieta a hacerle tocamientos
OURENSE

Los magistrados validan el testimonio de la menor como prueba de cargo y rechazan todos los argumentos del condenado
13 may 2024 . Actualizado a las 17:38 h.La sentencia en la que se impuso una condena de cuatro años y medio de cárcel a un hombre por abusar sexualmente de su nieta se confirma. Tres meses después de que la Audiencia Provincial de Ourense viera pruebas de los abusos cometidos por el abuelo a la pequeña durante los fines de semana que la niña estaba en su casa, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia confirma el fallo. Los magistrados que han visto el recurso presentado por el condenado, rechazan todos sus argumentos, entre ellos el que establecía que se había cercenado su derecho a tener un proceso judicial con todas las garantías. «Ninguna situación de indefensión se ha creado por el hecho de que la defensa no haya tenido participación directa en la confección del informe de credibilidad de la menor», entienden los togados, que aclaran que, en caso de no estar de acuerdo con el informe del Imelga, podrían haber presentado uno de parte.
No prospera, por lo tanto, el primer motivo del recurso, pero tampoco el segundo, en el que el condenado cuestionaba el relato de la víctima, quitándole fuerza probatoria. «Las pretendidas imprecisiones en los testimonios de la menor en modo alguno empañan el criterio adoptado sobre la realidad de los tocamientos», advierten los magistrados, que consideran que esas supuestas contradicciones o imprecisiones no hacen más que corroborar la veracidad del testimonio «eludiendo considerar que se trata de un relato aprendido y configurado desde la irrealidad». También consideran que el hecho de que se tardara en denunciar los hechos «en modo alguno supone afectación a la veracidad del testimonio» de la víctima.
La posibilidad de conseguir una sentencia más benévola para el acusado, planteando que los hechos fueran considerados como un delito de vejaciones y no como un abuso, tampoco prospera. Los jueces recuerdan que ese delito ya no existe y ven razonable que a la hora de imponer la pena se apreciara la agravante de parentesco. «En este caso existe una notoria situación de desnivel entre el abuelo y su nieta y esa situación es ciertamente aprovechada por el primero para la realización de los actos de abuso», zanjan los ponentes, cerrando la puerta a las pretensiones del sospechoso, quien previsiblemente tendrá que ingresar en prisión.
Los hechos ocurrieron después de que el acusado fuera sometido a una intervención por una hernia inguinal. La niña, que pasaba en su casa algunos fines de semana, relató que su allegado le explicó lo que le habían hecho y le enseñó todo, incluido el pene. Estaban solos en la habitación y le pedía que se lo tocara, relató la nieta. Esa situación se repetía cuando se quedaba a dormir y el abuelo pasaba a darle las buenas noches. La menor también manifestó que el adulto le daba besos en la boca.