
Afortunadamente es una excepción, pero a las oenegés y grupos solidarios llega a veces ropa rota y con manchas, calzado destrozado o incluso comida caducada. Piden responsabilidad a quien hace donaciones
09 feb 2019 . Actualizado a las 08:00 h.«Hoy a la mañana temprano he ido a recoger cuatro sacos de donaciones de ropa, no pongo fotos por que me da hasta vergüenza el estado de la ropa. Sucia, con agujeros, con manchas de pintura, de lejía. Resumiendo: de cuatro sacos salvé medio saco... Los que quieran hacer limpieza... que lo tiren a la basura. No somos una escombrera». Este era el texto que colgaba en Facebook hace unos días una de las responsables de Alupa, un grupo solidario con base en Sanxenxo que trata de ayudar a familias sin recursos. Su autora confesaba ayer que escribió eso «llena de impotencia», porque es duro poner gasolina, tiempo y esfuerzo para ir a recoger una donación que luego acaba en el contenedor. Tras este caso, cabe hacerse la pregunta. ¿Es frecuente que las entidades solidarias se encuentren con que les donan cosas rotas o que no sirven para dar a nadie? Es la excepción, afortunadamente. Pero sí existen algunos casos. De ahí que se haga un llamamiento a la responsabilidad el donante.
Comenzamos por Alupa. Además de este caso, se le dio también algún otro de toparse con bolsas de calzado completamente agujereado. O también tuvieron que deshacerse de un microondas que, además de lleno de óxido, estaba tan sucio que era imposible de limpiar.
En Amigos de Galicia explican que, si bien el grueso de las donaciones llegan en buen estado, también se llevaron algún disgusto, incluso con la comida, ya que les entregaron alimentos caducados que, lógicamente, tuvieron que echar a la basura. Dado que esta entidad es especialmente activa en recogida de tapones, también tienen algún problema en ese punto. En los sacos que recogen suelen colarse desde tapas de metal a corchos pasando por variopintos materiales. Por no hablar de los típicos envases de yogur bebibles sin lavar que se juntan por los tapones, con el consiguiente pringue. Todo ello implica redoblar esfuerzos a la hora de seleccionar las tapas para evitar penalizaciones por parte de la recicladora.
Para evitar estos sinsabores, Amigos de Galicia anima a echar un vistazo de cuando en vez al documento que tienen colgado en su Facebook en el que aclaran qué tapones valen y cuáles no. En la misma línea, la entidad está haciendo también una gira por los colegios informando al alumnado tanto de cómo puede ejercer el voluntariado desde muy temprana edad como de las normas para donar tapones plásticos.
Tranquilizar la conciencia
Desde Cáritas de Pontevedra, la presidenta, María Jesús Prieto, señaló que, aunque son minoritarios, también se topan con casos de donaciones fiasco: «Sí, claro que nos llega ropa en muy mal estado, que huele mal porque lleva años en trasteros o que está rota. Lo de los pantalones vaqueros de hombre con la entrepierna rota eso es habitual. Recomiendo a la gente que no tranquilice su conciencia donando cosas que deben ir a la basura».
Todas las entidades citadas señalaron que también está el otro extremo: gente que entrega ropa nueva o lavada y planchada.