El programa que Ros Marbà le propuso a madame Thiebaut reúne en la primera parte a dos compositoras que lograron imponer su música en una época que no admitía el éxito de las mujeres. Mariana Martínez, vienesa de origen italiano, se crió y educó en un círculo artístico privilegiado y cosmopolita. Escribió más de 200 piezas, pero sólo se conservan 70 y la mayoría sin publicar. Y Clara Schumann, Wieck hasta su matrimonio con Schumann, una virtuosa pianista además de compositora desde niña, faceta que abandonó en 1853 para dedicarse a la interpretación para mantener a sus ocho hijos y a un marido emocionalmente inestable. La segunda parte la abre Sofía Gubaidulina, marcada por la segunda Guerra Mundial en una Unión Soviética en la que hasta los 70 compuso por su cuenta y se convirtió en representante del arte no oficial hasta que en los 90 se la consideró una artista de culto. Zulema de la Cruz compone desde 1975 y a partir de los 80 obtiene varios premios que impulsan una carrera con numerosos encargos institucionales de obras. La pieza de esta noche fue un encargo de la Junta de Extremadura y se inspiró en el folclore. Las solistas son la violonchelista valenciana Sonia Beltrán y la pianista Alba Ventura (Barcelona, 1978). Con Beltrán, y en la obra de Gubaidulina, interviene el acordeonista Iñaki Alberdi (Irún, 1973).