Al mal tiempo, mala cara

NACHO MIRÁS FOLE

SANTIAGO

CON LUPA | O |

21 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

COMPRENDO que los periodistas somos un poco coñazos. Nos pasamos el día llamando por teléfono a unos y a otros. Molestamos a deshora. Preguntamos todo el rato... es cierto, llegamos a ser insoportables. A veces yo mismo me resulto pesado. Es admirable la paciencia de quienes nos aguantan, de quienes nos responden sin un mal gesto, de quienes soportan incluso que interrumpamos sus descansos dominicales con nocturnidad. Hay políticos, empresarios, actores, presidentes, concejales, policías o bomberos que tendrían motivos de sobra para mandarnos al carajo y para colgarnos el teléfono cabreados, pero no lo hacen. Nunca lo hacen, es cierto, y por eso les estamos eternamente agradecidos, por su tiempo y por su respeto. Claro que siempre hay el típico que te manda con cajas destempladas porque se te ocurre molestar, en horario de tarde, para preguntar por la velocidad del viento en un día complicado como el del miércoles. Y tú, que creías que en el Instituto Nacional de Meteorología con sede en Lavacolla te encontrarías una voz amable, te encuentras con un huracán. Menos mal que aún nos quedan los buenos amigos de Meteogalicia y del Ramón María Aller. El INM en Santiago no comulga con eso de que al mal tiempo, buena cara.