Pulpo, samba, pocos goles y muchas emociones en el estadio de San Lázaro

Ignacio Javier Calvo Ríos
NASO CALVO SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Álvaro Ballesteros

El Compostela recordó ante el Rayo Vallecano la histórica victoria del 1 de junio de 1994 en el Carlos Tartiere de Oviedo

02 jun 2014 . Actualizado a las 00:15 h.

Se repitió el resultado de Vallecas (1-1), pero esta vez no estaba Hugo Sánchez para fallar un penalti y ponerle en bandeja el ascenso al Compostela. En los dos primeros enfrentamientos entre gallegos y madrileños, al igual que sucedió ayer en el estadio de San Lázaro, hubo tablas. Unos y otros quisieron retrasar el ascenso blanquiazul para el 1 de junio. Fue en Oviedo, en el Carlos Tartiere, un escenario que para siempre estará muy presente en la mágica historia del equipo santiagués. Aquel día, por suerte para los blanquiazules, no hubo empate. Ganó el Compos, que celebró un aniversario muy especial: 20 años de una cita que nadie jamás podrá olvidar.

Eso fue en 1994. Dos décadas después, el compostelanismo se citó en San Lázaro para recordar la gesta de aquellos valientes futbolistas. Pulpo, empanada y carne ao caldeiro como aperitivo. Después, en una tarde de mucho calor, aquellos héroes saltaron de nuevo al tapete de San Lázaro. Lo hicieron con muchas arrugas y con algunos kilos de más, pero aguantaron los más de setenta minutos que duró la contienda ante los veteranos del Rayo.

Fernando Castro Santos volvió al banquillo de sus grandes éxitos muchos años después. Antes, una de las claves de aquel milagro, el expresidente José María Caneda, se encargó de hacer el saque de honor y poner el balón en marcha. El once inicial, reforzado con futbolistas que todavía están en activo y que también defendieron la zamarra blanquiazul (Rodri, Juan Cabrejo, Jesús Torres y Manuel Castiñeiras), también saltó al rectángulo de juego vestido de rojo, el color mágico que hizo subir al Compos al cielo en la capital asturiana.

Calidad y criterio

Una formación en la que todavía se pudieron apreciar toques de calidad y de mucho criterio futbolístico. Los que dio Fabiano Soares al marcar el único gol del Compos, que celebró con la samba que veinte años atrás era un clásico en el balompié español. Un tanto que llegó tras una excelente asociación con Cabrejo.

«La cabeza me dice una cosa y las piernas me dicen otra», comentó Fabiano, que estuvo rodeado de jugadores que todavía están en forma y sin kilos de más, como José Ramón, Bellido o Lekunberri. La pena es que Ohen, Tocornal, Lucas y Nacho, que estuvieron en la fiesta, no hayan podido saltar al césped.