La ampliación de la AP-9 deja sin pasos agrícolas a los vecinos de Angrois y Viso

SANTIAGO

La supresión de tres viaductos los aboca a usar el enlace al Gaiás como único acceso
02 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Las obras de ampliación de los carriles de la AP-9 en Santiago han dejado a los propietarios de fincas agrícolas de Angrois sin vías de comunicación para acceder a los terrenos situados al otro lado de la autopista. Hasta la ejecución de la nueva caja para ampliar en dos carriles la capacidad de la autopista en ambos sentidos, los vecinos disponían de tres pasos elevados para cruzar de un lado a otro con sus aperos de labranza y sus tractores, y ahorrarse así largos recorridos por carreteras secundarias para llegar a unas fincas que, gracias a esos puentes, estaban a pocos metros de sus casas. El problema afecta a unas 30 familias de Angrois con propiedades a los dos lados de la autopista, y también a algunos vecinos de Viso con fincas en la zona de Angrois. Por la información que han podido recabar desde la Asociación de Veciños de Angrois, Fomento no tiene previsto reponer los puentes eliminados ni tampoco construir nuevos enlaces.
Así las cosas, la única vía disponible es el vial construido a la altura de la Cidade de Cultura y que en el futuro será parte del enlace de acceso del complejo del Gaiás con la AP-9. Cuando esto ocurra, los propietarios se quedarán sin ningún paso para sus propiedades. «Lógicamente, no se permitirá la circulación de tractores por el enlace de la autopista», lamenta Isidoro Castaño, de la Asociación de Veciños de Angrois.
Lo curioso es que, según comenta Castaño, «los ingenieros a pie de la obra nos dijeron que usáramos mucho el puente, para que se dieran cuenta de que era necesario un enlace» para dar servicio a las propiedades. El representante vecinal asegura que presentaron alegaciones ante la Xunta de Galicia y ante el Ministerio de Fomento para demandar la construcción de vías de acceso agrícola. «Nos mandaron [Fomento] el proyecto, donde vemos que no habrá puentes, pero no aclaran si aceptarán nuestras sugerencias, aunque resulta evidente que no atiende a las necesidades de la gente». ¿Y qué respuesta dio la Xunta? «Nos dieron las gracias por la idea, pero nada más», ironiza Castaño.