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Este centro de idiomas de Ames se transforma en toda una atracción local por Halloween

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

AMES

PACO RODRÍGUEZ

El Charles Dickens English School tiene su propio pasaje del terror, con animatrónica de hasta dos metros

30 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Un dragón humeante de más de dos metros da estos días la bienvenida en la recepción del Charles Dickens English School. Es una de las nuevas adquisiciones de este centro de idiomas de Bertamiráns (Ames), conocido por celebrar Halloween por todo lo alto cada año. Sus instalaciones se transforman en un pasaje del terror que se ha convertido en toda una atracción local. Y en esta ocasión, dicen los vecinos, se han superado. Esqueletos que parecen tener vida propia. Un bebé zombi. Baúles que se abren solos. Mensajes espeluznantes que se repiten en las paredes, mientras resuenan de fondo las carcajadas del payaso diabólico que sujeta una jaula de la cual intenta salir una niña de coletas rubias. La gran particularidad es que la mayor parte de los elementos se mueven por arte y gracia de la animatrónica. Detrás del montaje están la directora, Mary Mosquera, y el recepcionista, Alejandro. No es que sean unos genios de la robótica, apunta ella, «los animatronics vienen ya con todo preparado para que los instales. Se activan a través de un sensor de movimiento o pisando un accionador». ¿Y por qué hacer todo este despliegue por Halloween? «Yo nací en el Reino Unido y no es que allí se celebre tanto como en América, pero me parece tan divertido... ¡y a los niños les encanta! Se ponen eléctricos y por un momento se olvidan de todo lo malo, especialmente ahora con el covid. Los alumnos llevan viniendo disfrazados toda la semana. Y durante estos días abrimos las puertas a los niños de Bertamiráns que quieren verlo. A veces vienen también de Santiago y de otras partes porque les han hablado de nosotros», indica la directora del Charles Dickens, quien desde diciembre ya está pensando con qué sorprender al año siguiente. «Este quería que fuese especial, por todo lo que está pasando con la pandemia. La gente está tan metida en la burbuja que no ve más allá», apunta Mary. Ella cree que no hace falta renunciar a los pequeños placeres de la vida, siempre que se puedan mantener cumpliendo todas las medidas sanitarias.

Tarifa plana de café y otras iniciativas

¿Quién dice que se han rendido? Los hosteleros de Santiago han decidido remar con todas sus fuerzas para capear la crisis, al menos aquellos que aún están en disposición de hacerlo. La muestra está en todas las pequeñas iniciativas que están surgiendo desde que el pasado jueves se endurecieron las medidas ante el avance del covid. No solo se han inventado los cócteles a domicilio, también las «ofertas anticovid» en los desayunos para llevar. En esta última propuesta andan volcados en el Pajueleira, un negocio familiar que se ha ganado a pulso a su clientela en Conxo, poniendo tazas y tazas de cariño y alegría, cortesía de la casa. La respuesta, dice Adrián Puente, está siendo bastante buena en la campaña a domicilio y reciben una media de 30 encargos diarios: «Estamos todo el día con los repartos. Tenemos pedidos del Sergas, del Centro de Novas Tecnoloxías...». Pero los habituales de siempre, en general, siguen pasándose por allí y piden su café para llevar, aunque tengan que pasar un poco de frío. Lo que no está funcionando tan bien como esperaban es la tarifa plana de café (5 euros los cinco días de la semana, 0,50 menos de lo habitual). Sin embargo, los ánimos no decaen. ¡Será por ideas! La familia del Pajueleira es muy grande. Va más allá de Rosa, de sus tres hijos y su nuera María; y entre sus filas tienen hasta una community manager, dispuesta a arrimar el hombro y a poner al servicio de la causa todo lo que aprende en un curso sobre comunicación en redes sociales.

PACO RODRÍGUEZ

Proyectos en crecimiento

Hace seis años se asentó en Santiago un grupo educativo, Seteportas-Altair, actualmente bajo la coordinación de Martín Mondragón. Integrado en la asociación sin ánimo de lucro Altair Galiza, sus voluntarios ofrecen desde entonces una propuesta alternativa para que jóvenes de entre 8 y 18 años aprovechen su tiempo libre de forma productiva y edificante, pensando en su desarrollo integral como personas. En el último curso, explican, experimentaron un gran crecimiento y eso exige ahora, por motivos pedagógicos, reacondicionar el local de la rúa do Home Santo. Para ello han lanzado una campaña de crowdfunding a través de la plataforma Goteo.org, que ha obtenido ya 1.715 euros de los 2.846 que necesitan. «Toda contribución, xa sexa económica, humana ou material será de moita utilidade», destacan desde Seteportas, siempre abiertos a la cooperación y a las sinergias.