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Un médico del Papa admite por primera vez que Juan Pablo II padece parkinson

P. VEGAS / R. ROMAR A CORUÑA

SOCIEDAD

MASSIMO SAMBUCETTI

El ortopedista del Vaticano confiesa su preocupación por la salud del Pontífice, al que recomienda descansar «Me preocupo mucho cada vez que el Papa viaja, o cuando se siente cansado durante una ceremonia oficial». El ortopedista italiano Gianfranco Fineschi se convirtió, con estas palabras, en el primer miembro del equipo médico de Juan Pablo II en reconocer públicamente lo que parecía obvio a los ojos de todo el mundo, pero que el Vaticano se empeñaba en ocultar: el Papa tiene parkinson. Fineschi señaló ayer, en una entrevista concedida a la revista italiana «Oggi», que el Pontífice «debe pararse y descansar».

04 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Unos días antes de Navidad, el diario alemán Bild informaba que el Papa tenía pensado presentar su dimisión durante el mensaje navideño debido a su grave estado de salud. Juan Pablo II se mantiene al frente de la Iglesia Católica, pero sobre su precario estado de salud ya no quedan dudas. En el mensaje de Nochebuena se le vio visiblemente fatigado y con serias dificultades para articular las palabras debido a la parálisis de los músculos de su rostro. Se trataba de un síntoma más de la enfermedad de Parkinson, un mal que afecta seriamente a Karol Woltikja, según reveló ayer en una entrevista en el semanario Oggi Grianfranco Fineschi, el ortopedista italiano del Papa. «Yo debería indicarle descanso, -confiesa Fineschi- pero sería inútil. Las operaciones a las que ha sido sometido y la enfermedad de Parkinson lo han hecho sufrir mucho». El médico expresó su preocupación por la salud del Pontífice tras un agotador Año Jubileo, en el que tuvo actividades casi a diario. Ayer mismo, en un acto dedicado a la congregación de los Legionarios de Cristo, tuvo que interrumpir su discurso en varias ocasiones debido a un ataque de tos.