Las ventajas de la realeza

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

MANUEL H. DE LEÓN

Hechos y figuras

28 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?o de tener sangre azul tiene ventajas y desventajas. Entre las primeras, cito la posibilidad de disfrutar de momentos que nos están vetados al resto de los mortales. Por ejemplo, que el día de tu cumpleaños te permitan realizar una visita privada a la cueva donde se encuentra la Virgen de Covadonga, en Asturias, un lugar idílico al pie de los Picos de Europa. Allí estarán mañana el príncipe Felipe y su prometida, Letizia Ortiz Rocasolano, el día en que el heredero de la corona de España cumple 36 años. Por cierto que la boda del año ya ha desatado una fiebre consumista de no te menees, y ahí es donde sitúo las desventajas de pertenecer a la realeza. Letizia ya era una cara conocida -presentaba un Telediario-, pero ha pasado de aparecer en la tele junto a Alfredo Urdaci a figurar en fotos en una colección de objetos impensables que ya están a la venta en las tiendas de recuerdos cercanas a la catedral de la Almudena: ceniceros, platos, cucharillas, tazas de desayuno, dedales... Souvenirs como éstos llevan de moda en Gran Bretaña desde hace décadas, y nuestra Monarquía, de momento, se había librado de ellos. «Llegó un momento en que la gente me preguntaba tanto por los recuerdos de la boda que tuve que pedir a los proveedores que hiciesen también objetos con el rostro de los novios», asegura Isabel Mesquida , dueña de uno de esos comercios. Los expertos en diseño dicen que esos regalos -los dedales valen 2,5 euros- son como muy kistch , pero a mí me parecen, sencillamente, una horterada. Aunque hay quien piensa que las horteradas tienen glamur, como un empresario catalán que ha decidido vender cava en botellas grabadas con motivos conmemorativos del enlace, que se comercializarán en un estuche con dos copas también labradas. No lo duden: valdrán una pasta. Cuando les he dicho que todos los regalos relacionados con la boda son una horterada, me he pasado un poco. Hay uno que sí me gusta: la réplica del anillo. No me importaría nada que me lo regalasen. Cotilleos Está claro que de aquí a la boda (22 de mayo) nos esperan unos largos meses de cotilleos e interrogantes. ¿Se venderán más libros del ex-marido de Letizia? ¿Invitará ella a sus amigos y amigas de la facultad? ¿Asistirá al enlace la nueva mujer de Jesús Ortiz, padre de la novia y suegro del futuro Rey de España? No crean que la pregunta es una tontería, pues hay expertos en protocolo que dudan que la madrastra de la novia sea invitada al enlace. Si es así, me parecería de pésimo gusto. Viendo lo del protocolo, está claro que casarse con un príncipe tiene infinitas ventajas, además de la más evidente, que es estar coladita por él y saber que va a ser tu marido. Pero la sangre azul también tiene inconvenientes. Uno de ellos es que la boda acaba organizándotela la Casa Real. El presidente de la Escuela Internacional de Protocolo, Gerardo Correas , asegura que todo, absolutamente todo, estará medido al milímetro. Sólo el menú quedará en manos de los novios, pues, según Correas, es tradición que sean ellos los que lo elijan «libremente». Si me pongo en el lugar de Letizia, sólo una cosa me tranquilizaría: que mi suegra fuera un cielo. ¿Han visto la cara de complicidad que tenían ella y doña Sofía ayer, al llegar al Teatro Real de Madrid? Se representaba Tosca , de Puccinni, pero me da que no hablaban de ópera.