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Nunca lo diría: la presidenta de un país haciendo surf. Pero ya ven, la filipina Gloria Macapagal Arroyo se maneja tan bien sobre la tabla como en el mar de tiburones que es la política. Al parecer, éste es un deporte que adora la primera mujer del país, y a mí me ha recordado a nuestra Loyola de Palacio, que siendo comisaria europea se pasaba unos días de verano en Boiro pescando pulpos. Según decían mis compañeros de Barbanza, lo hacía como cualquier marinero de la zona, y de esa manera tan expeditiva se ganó el respeto de media comarca. Yo, por mi parte, miraré a partir de ahora a Gloria Macapagal de otra manera. Lo que sí son impresionantes son las esculturas de Ron Mueck, un artista australiano de 47 años que expone estos días en la Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo, en París. Allí se pueden ver unas figuras tan reales que asombran y casi asustan. Es un juego de lo que uno es y de lo que parece. Vamos, lo mismo que Gloria Macapagal; en este caso las apariencias engañan. De las muchas fotos que nos han llegado, les he elegido la que se refiere a Dos mujeres. Personalmente, tuve que mirar el pie de foto para saber si esas viejecitas tan ¿encantadoras? eran auténticas o no, porque los espectadores con sombrero me despistaron, la verdad. Ya que estamos, les aconsejo que aprovechen estos días de paseos urbanos para visitar alguna exposición. Podría parecerles una pérdida de tiempo (andamos todos tan apurados), pero a mí me la recomendó un amigo médico para reducir el estrés de estos días, y les aseguro que funciona. Uno no deja de comprar por estar quince minutos en una sala y en cambio el silencio que reina en los museos le devuelve la paz perdida y, sobre todo, la perspectiva de las cosas. También les aconsejo pararse a tomar algo en medio de las compras, pero eso no es tan tranquilizador. Si hay un pueblo práctico en el mundo, ése es el estadounidense. Por eso, no me extraña que se ponga en marcha una tradición algo cutre pero evidentemente muy cómoda: la reutilización de los regalos navideños. ¿Que Papá Noel le ha traído una freidora y usted lo toma todo al vapor? Pues nada, la envuelve otra vez y a la primera ocasión se la coloca a su tía abuela, que, aunque no acierta a ver ni la cocina, seguro que le hace ilusión. No lo digo yo, no crean que soy tan malvada (por suerte, ningún rey se ha atrevido a dejarme todavía una freidora), lo dice la casa de subasta en Internet eBay . Según esta firma, el 60% de los norteamericanos reciben regalos que no quieren y de ellos la mitad (es decir, un 30% del total de los regalados) se deshace de los presentes denostados. Se suele dar pasaporte a las baratijas, aunque uno de cada tres regalos reciclados son productos de belleza e higiene. Aunque, por lo visto, si hay un rey del reenvío ese es el pudin inglés, una tarta de frutas confitadas tan tradicional como aborrecida, en uno de cada tres casos. Otras cosas que no tienen mucho éxito son los artículos para el hogar -¡qué amplio concepto es éste!-, que tienen diferente destinatario del original en el 25% de las ocasiones. Los regalos de los familiares parecen menos propensos al reciclaje, mientras que los de amigos y compañeros de trabajo son carne de mercadeo. Así que, ya saben, si una amiga les dice que el collar que le regalaron se coló por una alcantarilla, duden... que las apariencias engañan.