Una vida dedicada por entero a Galicia y a los gallegos

SOCIEDAD

27 oct 2009 . Actualizado a las 15:09 h.

Carmela Arias y Díaz de Rábago, condesa de Fenosa y ahora premio Fernández Latorre, ha tenido siempre la brújula de su corazón en Galicia. La educación, el patrimonio, la investigación y la ayuda a los necesitados han sido los puntos cardinales de su biografía. Sin olvidarse de fortalecer la luz de la cultura en la comunidad gallega, con la Fundación Barrié de la Maza como faro. Carmela Arias y Díaz de Rábago nació en A Coruña el 20 de febrero de 1920. Su padre, Vicente Arias de la Maza, era nieto de un regente de España. Su madre, Carmela Díaz de Rábago y Aguiar, era hija de un importante sociólogo y economista. El estallido de la Guerra Civil afectó a la familia y, sólo al concluir el absurdo fratricidio, Carmela Arias decidió ingresar en la Escuela de Arquitectura de Barcelona. En diciembre de 1966 se casó con un primo hermano de su padre, Pedro Barrié de la Maza y Pastor. El 14 de marzo de 1971 falleció Pedro Barrié y su esposa asumió las presidencias del Banco Pastor y de la Fundación Pedro Barrié de la Maza. Ella misma decidió en 1981 sumar en vida casi la totalidad de su fortuna personal a la fundación, excepto las casas de la familia. La propia Carmela Arias y Díaz de Rábago ha subrayado su total entrega a los objetivos de la fundación: «La fundación, que nació con ímpetu, llena de ganas de servir a la sociedad en ámbitos muy diversos, ha trabajado sin perder de vista el interés por el desarrollo de Galicia que inspiró a su creador, Pedro Barrié de la Maza». La condesa de Fenosa ha estado detrás con su aliento de iniciativas educativas, sociales y de protección del patrimonio. Pero una de las joyas de la fundación es la inversión de futuro en los jóvenes gallegos. En palabras de Carmela Arias: «Los becarios son la mejor prueba de nuestro compromiso con el futuro». Estudiantes que han podido formarse en las mejores universidades del planeta. La alta sensibilidad de la condesa de Fenosa hacia los más necesitados se significa con programas para la tercera edad o de educación especial. Desvelos que le han supuesto distinciones como la Gran Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia o la Insignia de Oro de la Cruz Roja. El arte El amor al arte es otra pincelada necesaria en el dibujo de la vida de Carmela Arias, especialmente la rehabilitación del patrimonio gallego. El interés por las formas artísticas ha sido una de las grandes inquietudes de esta académica de honor de la Real Academia Gallega de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario y medalla de oro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Carmela Arias y Díaz de Rábago, hija predilecta de A Coruña y presidenta de honor de Unión Eléctrica Fenosa, recuerda con cariño el 26 de abril del 2002, cuando el consejo de ministros le otorgó la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, que han recibido artistas como la bailarina Alicia Alonso, el pintor Fernando Botero o la poetisa Dulce María Loynaz. La condesa de Fenosa nombró el 5 de mayo de 1999 a José María Arias Mosquera como sucesor en la presidencia de la fundación y le señaló el camino a seguir para no perder el lugar en el mundo. Y la manera de estar de la Fundación Barrié es no cejar en su apuesta por los gallegos. Ese impulso transformador de Galicia es columna vertebral del fallo que le ha otorgado esta nueva distinción: el Premio Fernández Latorre, que concede la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre para subrayar su especial compromiso con Galicia.