El papa Benedicto XVI proclamó el sábado en la basílica de San Pedro a 22 nuevos cardenales, entre ellos el español Santos Abril y Castelló, a los que instó a renunciar a la vida «mundana del poder y la gloria» después de las tensiones que sacuden al Vaticano por el clima de intrigas y sospechas internas.
«El servicio a Dios y a los hermanos, el don de sí: esta es la lógica que la fe auténtica imprime y desarrolla en nuestra vida cotidiana y que no es en cambio el estilo mundano del poder y la gloria», advirtió el papa a los nuevos cardenales, entre ellos un solo latinoamericano, el brasileño João Braz de Aviz, arzobispo emérito de Brasilia.
El papa, que evitó hablar explícitamente del malestar que ha generado en algunos sectores católicos la inédita fuga de noticias con cartas y documentos secretos internos sobre las intrigas y sospechas que se tejen dentro de las estancias del Vaticano, les recordó que tienen a cargo «una tarea delicada».
Vestidos con sus paramentos color rojo sangre, en homenaje al color de la sangre derramada para defender a la Iglesia, los nuevos cardenales, recibieron emocionados el birrete rojo cardenalicio de manos del pontífice durante la celebración, transmitida en directo por los canales de televisión del Vaticano.
Entre los designados figura el español Santos Abril y Castello, de 76 años, arzobispo de Santa María la Mayor. Dado que es menor de 80 años, podrá participar en un futuro cónclave para elegir al papa. España, con este nombramiento, suma diez cardenales, con lo que se convierte en el tercer país con mayor número, solo por detrás de Italia y Estados Unidos.