El sector farmacéutico clama por una rebaja inmediata del impuesto, porque ve ilógico que se recomiende su uso generalizado y fiscalmente no se considere artículo de primera necesidad
19 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.El IVA superreducido, el que grava las ventas con solo un 4 %, se aplica a los productos de primera necesidad. Sin embargo, las mascarillas, guantes, geles hidroalcohólicos, caretas de protección y otros elementos barrera frente al contagio del coronavirus añaden a su precio de venta un 21 % de IVA. Una incongruencia cuando para el propio Gobierno ese tipo de material se ha convertido en vital en la actual pandemia, pero que impositivamente no es tratado como el pan, la leche, los medicamentos, sillas de ruedas, prótesis o la teleasistencia. Desde el punto de vista fiscal, por tanto, las mascarillas no son objetos de necesidad prioritaria.
«Las autoridades están regalando millones de mascarillas quirúrgicas a la población por entender que ahora son esenciales, pero carga con un 21 % de IVA a las que se venden», argumenta la paradoja Santiago Leyes, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ourense. «Reducir ese impuesto debería de estar encima de la mesa de las autoridades», manifiesta haciendo público el sentir mayoritario del sector.
«No es lógico»
«Claro que nos adherimos a esa petición porque es clarísimamente un artículo de primera necesidad», abunda María José García Gómez, presidenta de la Federación de Farmacias de Galicia. No considera lógico que se mantenga como impuestos un cuarto del precio de las mascarillas, advirtiendo que los farmacéuticos no son culpables de la escalada de precios que han experimentado los productos de protección. La compra en canales no habituales ante el desabastecimiento de los comercializadores clásicos ha permitido el alza ante una demanda imparable. «Nosotros solo obtenemos 30 céntimos de beneficio por mascarilla, que no dan ni para pagar los impuestos por el ingreso que se hace con ellas», asevera.
El IVA del material sanitario de protección se elevó en el 2013 de un 10 % al 21 actual a causa de una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que determinó que el IVA reducido solo se podía aplicar a medicamentos acabados y no a otros productos del ámbito de la salud. Los magistrados comunitarios fallaron que el IVA reducido está previsto para disminuir el coste para el consumidor final de bienes esenciales, añadiendo que el coste de instrumental médico y material sanitario «rara vez es soportado» por el ciudadano. El COVID-19 dictamina otra situación, pero los ejecutivos comunitarios aún no han reaccionado a este cambio.
«El material de protección ha dejado de ser un bien exclusivo del canal farmacéutico», advierte José Antonio González, director técnico de una firma de almacenamiento de productos farmacéuticos en Asturias. Recuerda que mascarillas, máscaras o guantes son vendidos en ferreterías, y quizás eso incida en que ningún gobierno haya dado la pelea por reducir su carga impositiva. «Eso sí, es ilógico que quieras regular su precio por considerarlo un bien de necesidad máxima y que mantengas el 21 % de IVA como cualquier otro bien prescindible», manifiesta.
Petición encima de la mesa
Los ministros de Hacienda y Sanidad tienen encima de sus mesas una petición expresa de reducción del impuesto enviada por la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles. «Van a ser necesarias en nuestra vida cotidiana cuando salgamos a la calle y el Estado debe de contribuir a su implantación», expresa el presidente de la organización empresarial Carlos Gallinal.
Lola Cambeiro, responsable de la farmacia del Centro de Salud del barrio vigués de Teis, aporta una solución: «Que se recete y así se puedan dispensar y vender de manera racional. Además, porque lo que se ve por la calle es una locura, máscaras con filtro que evitan contagiarse al que las lleva, pero que no impiden que quien sea positivo contagie a los demás a través del aire que se expulsa por los filtros», advierte, sin dejar de aludir a los precios a los que las venden algunos establecimientos y en Internet.
«Con la que está cayendo y los frentes que tenemos abiertos no nos lo habíamos planteado, la verdad, pero es lógico que tengan un IVA reducido, sobre todo un precio normal, no con incrementos del 2.000 % como estamos encontrando», lamenta Mariano Pastor, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias. «En vez de a 20 céntimos las hemos visto a 4 y 5 euros, y eso es una barbaridad».