Portugal comienza la tercera fase de la desescalada con los mejores datos en ocho meses
SOCIEDAD

En las últimas 24 horas no ha fallecido nadie con covid-19 en el territorio continental luso. Esta semana vuelven las clases presenciales, reabre el interior de la hostelería y los centros comerciales
19 abr 2021 . Actualizado a las 18:42 h.La tercera fase de la desescalada a cuentagotas en Portugal, que está llevando a cabo con éxito el ejecutivo del socialista António Costa, ha comenzado este lunes con mucha esperanza de norte a sur del país. Ya que los números de la pandemia siguen siendo muy buenos, con una media nacional consolidada a 14 días, de menos de 70 contagios de coronavirus por 100.000 habitantes, que han convertido a Portugal, desde hace cuatro semanas, el país de la UE con menos nuevos casos de covid-19. Las últimas 24 horas no se ha producido ningún fallecimiento por covid-19 en territorio continental luso, lo que no ocurría desde el pasado 2 de agosto. La única muerte registrada en Portugal ha sido en el archipiélago de Azores. Hay 220 nuevos casos y 454 internados en todo el país, 112 en las ucis. Otros datos positivos son que el índice de transmisión R está en 1, cuando hace unos días estaba en 1,5 y el pasado fin de semana se vacunaron a más de 100.000 personas en el país.
Las únicas excepciones, a la tercera fase de la desescalada en Portugal, son los ayuntamientos de Mira, Odemira, Portimão y Rio Maior, que superan los 200 casos por 100.000 habitantes. Estas cuatro localidades retroceden a la fase uno, que únicamente permite la venta «al postigo», en la puerta y los servicios de comida a domicilio. Otros seis municipios, que superan los 120 casos por 100.000 habitantes, Albufeira, Alandroal, Figueira da Foz, Penela, Marinha Grande y Lagoa, se quedarán en la fase dos, donde solo está autorizado servir comidas y bebidas en las terrazas de los bares y restaurantes y abrir al pequeño comercio.
¿Qué se puede hacer desde este lunes en Portugal?
Clases presenciales: Desde este lunes todos los alumnos al sur del Miño, desde preescolar hasta la universidad, tienen clases presenciales. Las únicas excepciones son algunas universidades, como la de Coímbra, que apuestan por combinar la formación telemática con la presencial para que no se disparen los contagios. A la mayoría de los alumnos y profesores que han vuelto este lunes a clase se le ha hecho un test de antígenos. Como le ha ocurrido a Diogo Cavaleiro, que estudia primero de bachillerato, en el Liceo Dona Amalia de Lisboa. Para Diogo «ha sido un poco incómodo pero me he quedado muy tranquilo al ver que daba negativo», explica a La Voz
La hostelería puede servir dentro y fuera: Los cafés y restaurantes, salvo los de los 10 municipios con los peores datos, pueden servir bebidas, comidas y cenas también dentro, hasta las 22.30 h., con un máximo de cuatro personas por mesa, y fuera hasta seis, de lunes a viernes. José Pina, dueño del restaurante O Pedrouços, en Belém, muestra su alegría. «Han sido tres meses durísimos por eso el poder abrir dentro y fuera nos da otra tranquilidad cuando llueva para mantener el negocio», afirma. Anabela Guimarães y João Rodrigues están felices de poder volver a comer junto al río.«Los portugueses estamos dando un ejemplo al mundo una vez más», explica Anabela. «Lo pasamos muy mal después de Navidad pero hemos sido ejemplares en el segundo confinamiento y ahora podemos respirar un poco», confiesa.
Reapertura de centros comerciales, cines teatros:
También han reabierto las tiendas de más de 200 metros cuadrados, tras más de tres meses con el cerrojo puesto. Se permiten las clases de grupo en los gimnasios y algunos deportes colectivos en el exterior. Las competiciones deportivas con público están prohibidas por el momento. Se permite celebrar bodas, bautizos y comuniones con un 25% del aforo total de los templos.
En esta casi apertura o vuelta a la nueva normalidad en Portugal se sigue imponiendo la cautela por parte del ejecutivo de António Costa, ya que los sábados y los domingos, para evitar que se disparen los contactos sociales, las tiendas, los restaurantes y los cafés están obligados a cerrar a las 13 horas. Esta medida no ha sido bien acogida por muchos portugueses, porque sí se permite el fin de semana salir del municipio, ir a la playa, pasear, visitar a amigos, familiares o permanecer en la calle sin toque de queda.
