Bacterias, hongos, virus o protozoos, la estrategia de Bruselas para reducir el uso de pesticidas químicos
para el 2030
AGRICULTURA

La Comisión Europea etiqueta el sulfoxaflor, como uno de los insecticidas más peligrosos para la reproducción de las especies florales.
11 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.La Comisión Europea ha dado este jueves «un paso importante» para que los agricultores puedan limitar el uso de plaguicidas químicos al intentar garantizar el acceso a productos fitosanitarios biológicos para su uso en los campos de todos los Estados miembros. Dentro de la estrategia De la granja a la Mesa, el ejecutivo comunitario se han propuesto reducir «en un 50% el uso de pesticidas químicos para el 2030 y para hacerlo, es crucial que brindemos alternativas que respeten nuestro planeta y nuestra salud», señalaba Stella Kyriakides, la Comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria.
El acuerdo alcanzado por los Veintisiete permite ampliar el acceso a nuevos insecticidas biológicos facilitando el uso de microorganismos naturales como bacterias, hongos, virus o protozoos como pesticidas sostenibles porque «pueden proteger los cultivos con menos riesgos para la salud humana y el medio ambiente».
Esta transición potenciada para evitar «una mayor degradación del entorno» depende ahora de la aprobación definitiva de una nueva normativa que regule este ámbito, y que la comisaria Kyriakides calculó que estaría disponible hacia noviembre de este año. La reglamentación deberá estipular las propiedades de cada microorganismo que vaya a ser usado como plaguicida natural y también deberá fijar los pasos para realizar una evaluación científica de estos productos. El objetivo es garantizar que su uso no acarrea ningún peligro para la salud humana.
El sulfoxaflor, uno de los químicos más dañinos
Entre los pesticidas más nocivos el ejecutivo comunitario señaló el uso del sulfoxaflor como peligroso y sobre todo «perjudicial para los abejorros y las abejas», dos insectos claves para la reproducción de las especies florales. Por este motivo, la Comisión instó a los Veintisiete a apoyar su propuesta de eliminar esta sustancia en los cultivos exteriores, y limitar su aplicación únicamente a los invernaderos. «Es nuestra responsabilidad y de suma importancia proteger a nuestros polinizadores y la biodiversidad para las generaciones presentes y futuras», sentenciaba Kyriakides.