«Me dejé llevar por la emoción. Nunca pondría conscientemente en peligro la vida de mi hijo». Michael Jackson no para. Si hace una semana llegó con horas de retraso a un juicio y su maltrecho rostro fue blanco de todo tipo de comentarios, ahora la polémica ha surgido por su peculiar forma de mostrar su hijo a los aficcionados a su música. El cantante norteamericano visitó Berlín para recoger uno de los premios Bambi. Como es habitual en el viaje de una estrella, los fans están pendientes de cada movimiento de su ídolo. Jackson se asomó por la ventana de su hotel y saludó. La histeria y la incredulidad se mezclaron cuando el artista se asomó de nuevo con un niño entre las manos, meciéndolo por fuera de la barandilla. Se trataba de su hijo, Prince Michael II, de sólo nueve meses, con la cabeza cubierta por una especie de velo. Lo sujetó con un solo brazo. Identidad desconocida Jackson, de 44 años, llegó a Berlín para recibir el galardón acompañado por sus otros dos hijos, Prince Michael Joseph, de 5 años, y Paris Michael Katherine, de 4, los dos primeros fruto de su relación con Debbie Rowe y el último, hijo de una madre cuya identidad el artista no ha revelado. El incidente y el susto que se llevaron los fans motivó la disculpa escrita, difundida por la británica BBC. «Michael Jackson quiere mucho a sus hijos. Es un padre encantador y muy amoroso», declaró Philipp Welte, el organizador de los premios Bambi. Podría pensarse que Jackson había tenido suficiente. Pero no. El cantante salió a pasear por la calle con dos niños, también la cara cubierta. Se cree que también eran sus hijos. Según recoge la prensa, varios peatones se mostraron indignados por el ligero vestido que llevaba la hija del cantante durante una visita al zoo. También les llamó la atención que Jackson se pasease al aire libre sin la habitual mascarilla que le protege el rostro, según dice él, de la contaminación. Los premios Bambi lo coronarán como el artista pop del siglo, pero la prensa le llama el extraterrestre.