Los presentadores de los informativos matinales viven con los biorritmos alterados. Se han acostumbrado a llevar siempre a cuestas algo de sueño.
08 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando la mayoría de los españoles están haciendo la digestión de la cena y se tumban tranquilamente en el sofá a zapear un poco, a Daniel Gómez le suena el desagradable zumbido del despertador. Se levanta a las diez de la noche. Y no, no es panadero, ni policía, ni médico... A las dos ya está en el trabajo. Y a las seis y media de la mañana se enciende el piloto rojo de una cámara. Toca hablar sin descanso durante casi dos horas. Es la primera cara que nos da los buenos días y que nos cuenta qué es lo que está pasando en el mundo en Telecinco, mientras Sandra Golpe, Luis Fraga y Javier Alba hace lo propio en Antena 3 y Ana Roldán en La Primera.
Los tres viven con los biorritmos alterados. Se han acostumbrado a llevar siempre a cuestas algo de sueño. Sin olvidar el antiojeras, su mejor aliado. «Lo más complicado es intentar disimular el cansancio que llevas; es un trabajo casi de actor», detalla el presentador de Telecinco, al que ahora releva Concha García Campoy al dar las ocho de la mañana. Es su cuarta temporada y aún no se ha acostumbrado a este ritmo «de vida al revés». Sobre todo cuando en pleno mes de julio se tiene que meter en la cama a las dos de la tarde. «¡Es horroroso con esa luz y ese calor!». Daniel es el primero que se acuesta.
Para Sandra Golpe y Ana Roldán el toque de queda es mucho más amplio. Hasta las ocho o nueve... pero a ellas el despertador les da cuartelillo hasta las dos o tres de la mañana, aunque todos los informativos matinales arranquen a la misma hora. La adrenalina de la actualidad y los nervios del directo los activan. Y eso que las casi tres horas de información en directo les juega malas pasadas. Sobre todo porque estos espacios están estructurados en bloques en los que se repiten casi las mismas noticias cada media hora.
«Es más tedioso que el telediario que haces una sola vez, pero así están planteados, ya que se ven durante poquito tiempo», explica Ana Roldán, quien ha sustituido a Ana Blanco durante las vacaciones de Navidad en la primera edición del Telediario. ¿La mejor ayuda para sobrellevarlo? «Mucho café y airearse dándose una escapadita corriendo al baño durante los deportes», apunta Sandra Golpe. Pero también hay días mejores que otros. Todo depende de la actualidad. «No pasan muchas cosas desde el informativo nocturno hasta que empezamos nosotros; pero si pasa algo en España es muy gordo. Al resto le damos otra visión», detalla Gómez.
Complicada vida familiar
«No solo somos bustos parlantes. Son tres horas en directo y hay que estar actualizando informaciones, escribiendo los pasos... Desde que entras en la tele de madrugada hasta que sales no paras», comenta Sandra Golpe. La vida de la presentadora del matinal de Antena 3 aún es más complicada que la de sus compañeros de la competencia, ya que es madre soltera de un pequeño de cinco años y su familia está a más de 700 kilómetros. «¡Tengo montado un tinglado bastante complicado!», exclama la copresentadora junto a Luis Fraga.
El horario de comidas también tiene su aquel. Entre levantarse tan temprano, las siestas a media mañana, volverse a despertar a eso de la una de la tarde para aprovechar algo el día e irse a la cama cuando anochece es difícil compartir plato con el resto de los mortales. «Lo que te pide siempre el cuerpo es desayunar, así que es normal que tus comidas se reduzcan a repetidos cafés y sándwiches», recuerda Roldán. Ni siquiera los días de descanso logran llevar una vida normal. «Siempre estás con la pila floja. Yo me he llegado a quedar dormida en un restaurante porque a partir de las doce empiezo a bostezar y me entra sueño. Es un horario casi de bebé», asegura Ana Roldán.