Solo quedan dos fábricas de las 17 que funcionaban hace cuarenta años
29 oct 2008 . Actualizado a las 12:23 h.Hace 41 años cerró la fábrica de Cervera. Tras ella, poco a poco, fueron desapareciendo otras catorce de las 17 conserveras que funcionaban en Cangas en la segunda mitad del siglo pasado; la última, en el verano de 1995, Massó Hermanos, la que había sido más grande y moderna de Europa. Hoy sólo quedan dos, Lago Paganini y Conservas Iglesias, ambas en la explanada de Ojea, en el centro del pueblo.
Ayer, ex trabajadores de varias de ellas recordaron el auge de esta actividad en una mesa redonda organizada por la Asociación Filatélica, que quiso dedicar la exposición gallega de sellos de este año a la conserva.
En su mejor momento, además de las dos fábricas de Aldán (Juan Chamadoira y Curbera), entre Balea y el barrio de O Forte había otras 15 empresas: Massó Hermanos, Francisco Fernández Cervera e Hijos, Ignacio González Chamadoira, José Lago, Antonio Paganini, López Bobo, Abalo (padre del edil de Urbanismo), Eiroa (que sucedió a Córdoba y la pasó a Azpeitia), Manuel Lago Bastos (actualmente Lago Paganini), Pellín, Olegario Antepazo, Geluco Azpeitia, Legarda, Ramón Arbones e Iglesias.
Lago Paganini e Iglesias
Las dos que quedan dan trabajo a 115 personas, la gran mayoría mujeres, de las que solamente unas pocas estuvieron empleadas en Massó.
Lago Paganini produce unos diez millones de latas al año, la cuarta parte de lo que hacía Massó en sus mejores tiempos. El 75% son latas blancas que vende a otras conserveras o, a través de intermediarios, a supermercados, que la estuchan con su nombre. El resto lleva las marcas Balea, Borneira o Cangas Mar. La sardina es gallega y el mejillón, de Nueva Zelanda. Lago prepara y enlata producto congelado, lo que le permite mantener una producción constante.
Conservas Iglesias SL, con 35 trabajadores, produce unos cinco millones de latas de distintos tamaños. No tiene espacio ni posibilidades de ampliar la nave, ubicada, al igual que la de Paganini, en una concesión de Costas que remata en el 2018. Enlata parte en blanco y parte con las marcas Iglesias y Areamilla. La empresa es heredera del secadero de pulpo y hueva de pescado creada por José Pereira en 1907.
El declive
Las causas del declive de las conserveras en Cangas son, fundamentalmente, tres, según apunta Antonio Otero, que fue trabajador de Cervera, encargado de Massó y, hasta hace poco, inspector de producción en Conservas Pita. A algunos empresarios, dice, no les interesó entrar en el proceso de competencia. Otros no encontraron continuidad en sus descendientes y optaron por cerrar, como Cervera (que además de pescado enlataba pollo y fabada) o Pellín. Varios no lograron adaptarse a los nuevos tiempos. Es el caso de Massó.
Massó llegó a tener 1.100 mujeres y 350 hombres trabajando en la década de los sesenta. Cuando cerró, ya sólo tenía la quinta parte. Era la empresa puntera de Europa, premiada como ejemplar, con guardería, comedor, economato, viviendas sociales para un buen número de empleados y con los mejores salarios del sector.