«Mi abuelo tiene párkinson y con una plaza para aparcar cerca sería más fácil»

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

Roberto Fernández tiene una tarjeta que le permite estacionar en sitios para personas con discapacidad, pero lamenta que no la pueda usar en su casa

08 nov 2022 . Actualizado a las 12:20 h.

El párkinson, como muchas otras enfermedades, afecta a las familias, que deben procurar la atención y los cuidados que requieren quienes lo padecen. Roberto Fernández García lleva años conviviendo con la enfermedad y necesita el apoyo de su mujer, sus hijos y nietos porque ha perdido mucha agilidad. Este vecino de Cabral de 77 años camina muy despacio y siempre acompañado para no caerse. Su casa es la última de un camino que solo tiene un acceso peatonal. Para llegar a la entrada de la vivienda hay escalones y, por si esto fuera poco, la entrada es una cuesta empinada por un camino mal asfaltado. Si ya entrar y salir a su casa es toda una odisea, no hay ninguna plaza azul de aparcamiento para personas con movilidad reducida dentro de su entorno.

Por eso, tanto él como su familia reclaman al Ayuntamiento que, entre todas las plazas que hay en la calle Ribeiro, al menos una sea específica para personas que sufren problemas de movilidad. «Eso nos vendría muy bien, tener asegurado aquí el coche sería maravilloso», comenta su nieto, un joven con empleo que usa el coche de la abuela y a quien, con frecuencia, le toca lleva o traer a su abuelo al médico o a los locales de la asociación de enfermos de párkinson de Vigo. Otras veces es una hija la que se encarga de llevarlo adonde lo necesite. Normalmente, se acerca hasta el domicilio familiar durante tres días a la semana.

Roberto lamenta que dispone de la tarjeta acreditativa para colocar en el coche, pero no la puede utilizar cerca de su casa. «Tiene la tarjeta de minusválido, la de la asociación y la del Ayuntamiento. Está todo acreditado», señala su mujer, Rosa María Valado. Esta carencia supone todo un engorro cuando tiene que salir de casa. Primero alguien tiene que ir a buscar el coche en el lugar en el que haya encontrado sitio para aparcar. Normalmente suele haberlo en la avenida de Ramón Nieto o en el párking que habilitó el Concello en terrenos de la antigua fábrica de Álvarez. Después el conductor tiene que acercarse hasta la vivienda y dejar el vehículo mal estacionado para salir caminando e ir a buscar a Roberto a casa, con el peligro de que la Policía Local le pueda poner una multa mientras tanto.

La asociación de jubilados Castelao se ha sensibilizado con este problema. Su presidente, José Luis Lago, vecino de la parroquia, ha ido personalmente al Ayuntamiento a realizar una solicitud. Un encargado municipal acudió a la calle e hizo unas mediciones. La respuesta ha sido que tendrán que seguir esperando porque el Concello no tiene previsto tomar ninguna medida, al menos a corto plazo.

José Luis afirma que es un problema que no debería demorarse durante demasiado tiempo. Le han contado que una vez Roberto se cayó mientras esperaba de pie a que lo recogieran en la calle. «Me quedé fastidiado cuando me enteré», afirma.

Rosa María Valado cuenta que la casa en la que viven era de los padres de Roberto y que ellos la arreglaron. Su marido fue delineante y también vivieron una temporada en Suiza. «Hemos hecho de todo», afirma. Recuerda que antiguamente el camino era bastante más ancho y podía caber un coche. «Lo que pasa es que estábamos fuera e hicieron lo que quisieron, lo pusieron todo como les dio la gana y nadie se preocupó».

Tal vez hoy no tendrían este problema para acceder a su casa con un vehículo si se hubieran hecho las obras correctamente en el pasado. Pero como lo construido ya no tiene solución porque cualquier irregularidad habría prescrito, reclaman al Ayuntamiento que disponga cerca una plaza de minusválidos que, por otra parte, beneficiaría a otro vecino que también tiene problemas de movilidad.