La exposición más esperada del año

La exposición del año

La magia de Vermeer, bajo la lupa

Pintó obras pequeñas y pocas. Sin embargo, sus lienzos han protagonizado películas, novelas, falsificaciones millonarias y, sobre todo, despiertan fascinación. Ahora que va a protagonizar la exposición más esperada del año, desvelamos su magia.

Viernes, 3 de febrero 2023, 11:19

Un cuadrito pequeño, de apenas 25 centímetros por 20, se vendió por cinco veces el precio de salida. Casi 28 millones de euros pagó un comprador anónimo por Joven sentada al virginal hace 19 años. Fue una ganga. Es el único Vermeer en manos privadas del mundo. Los otros 34 cuadros que se conservan de este pintor holandés del siglo XVII los atesoran museos e instituciones y, por supuesto, no se venden. Johannes Vermeer es una superestrella del mundo del arte. Protagoniza novelas y películas. Enloquece al público y lo adoran los críticos. Provoca colas interminables en los museos y, ahora que el Rijksmuseum de Ámsterdam reúne 28 Vermeers en una exposición que es un festín único, se llenan los hoteles de la ciudad.

La 'Mona Lisa' del norte. Así llaman a Joven de la perla (1665). Es una tronie, un subgénero que mezcla el retrato y el disfraz. Viste de amarillo, «el color de la lujuria», explica la historiadora Manuela Mena. En la imagen que abre esta pieza, encontramos la obra Caballero y muchacha bebiendo (1659) que parece exponer una seducción, lo sugieren el vino y el instrumento. / RiJksmuseum

¿Qué tiene Vermeer para despertar esta admiración universal? Al fin y al cabo, sus cuadros son sencillos, con pocos personajes y, casi todos, de ... pequeño formato. Muestran una escena doméstica, pero de la que emana silencio. Las vidas que refleja parecen simples, pero se perciben como fotogramas de una historia que los espectadores completan en su mente. Esa es una de las explicaciones de por qué fascina tanto: porque el cuadro engulle al espectador, lo introduce en un relato. Le sucede, por ejemplo, a la historiadora del arte Manuela Mena cuando contempla Mujer leyendo una carta: «Ella ha dejado las labores del hogar para leer una carta que, por supuesto, es de él y es posible que él esté en la guerra, porque la guerra estaba entonces en todas partes». Todo eso cuenta Vermeer en un cuadrito de apariencia sencilla. Es uno de sus trucos. Todos los espectadores sienten sus cuadros como algo propio. Todos leen una historia.

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