Patente de corso

'Oikofobia': odiar la casa donde vives

Viernes, 2 de agosto 2024, 10:03

Estoy en la terraza de un café de una ciudad del norte de Italia, y en media hora veo pasar a una docena de mujeres musulmanas con el rostro cubierto a excepción de los ojos. Unas llevan a niños de la mano y otras carritos de la compra, y viéndolas pienso en la fría fatalidad de la Historia, en que la transformación geopolítica de Europa viene hoy en patera, y en que las oleadas de inmigrantes son un irreversible factor de civilización. De un nuevo mundo que en nada se parece al otro. Pero, concluyo, advertirlo cuando se tiene una edad y una biblioteca no es dramático, ni terrible. La Historia está hecha de civilizaciones colapsadas, y no siempre se tiene el privilegio de asistir al ocaso de una.

Siempre acaba imponiéndose la cultura más vigorosa, la mejor sostenida por quienes la traen consigo. En la Europa actual, la más coherente es el Islam

Vaya por delante que Europa siempre fue un lugar mestizo donde las desgracias vinieron a menudo de los fanáticos del purismo de raza, religión, familia ... o tribu, y que quienes presumen de tener ocho apellidos limpios de polvo y paja fueron causa de muchos males y tragedias. Pero hablamos de otra cosa. No se trata ya de lenguas, territorios o religiones, sino de conglomerados socioculturales, ciudades balcanizadas en comunidades ajenas unas a otras. Viene otra Europa, y nada puede hacerse por evitarlo. Quizá nunca se pudo, y sólo ocurre que ahora suenan más fuerte las campanadas del reloj de la Historia.

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Sobre la firma

Arturo Pérez-Reverte

Articulista de Opinión

Escritor, académico de la Real Academia Española y cofundador de Zenda.

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