ANIMALES DE COMPAÑÍA

Miopía

Domingo, 28 de octubre 2012, 00:00

La miopía, como los sacramentos más indelebles, imprime carácter. Recuerdo, con la nostalgia de quien evoca un paraíso ya abolido, que durante los meses ... que precedieron a mi incorporación al gremio de los gafotas ligué más que nunca. Para disimular sus carencias visuales, el miope adopta una forma de mirar ensoñadora y divagatoria que le añade misterio y le hace aparecer ante los demás como alguien que esconde indescifrables misterios. En realidad, esta forma de mirar tan solo constituye un mecanismo de defensa contra el borroso mundo circundante, pero las chicas de mi clase la interpretaban como si fuese un mecanismo de seducción. Para alguien como yo, más bien feúcho y atolondrado, que mantenía en blanco su lista de proezas amorosas, aquella novedad significó algo así como la metamorfosis del patito feo en cisne. Bastaba con que una chica se sintiese escudriñada por mí o destinataria de mis guiños furtivos (que, por supuesto, carecían de intención libidinosa y solo pretendían hacer algo más nítidos los contornos de mis interlocutores) para que se rindiese a mis recién adquiridos encantos.

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Escritor y premio Planeta en 1997

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